El empresario colombiano Álvaro Enrique Pulido Vargas, señalado por la justicia estadounidense como socio y cercano colaborador de Álex Saab, fue extraditado a Estados Unidos y trasladado a una cárcel en Florida. El movimiento marca una nueva etapa en un expediente relacionado con presunto lavado de activos y corrupción.
Pulido es identificado por las autoridades estadounidenses como una pieza central en la estructuración de negocios multimillonarios con el régimen de Nicolás Maduro. Su nombre comenzó a aparecer con fuerza desde 2016, cuando fue relacionado con Saab y con un grupo de empresas constituidas en Hong Kong, Emiratos Árabes Unidos y Turquía.
Según la justicia de Estados Unidos, esas compañías se beneficiaron ampliamente de contratos con el Gobierno venezolano. Las investigaciones sostienen que los negocios incluyeron sobrecostos sistemáticos en productos de la canasta familiar y el pago de sobornos que superaron los 350 millones de dólares.
El cambio de identidad
El empresario nació con el nombre de Germán Enrique Rubio Salas. El cambio de identidad fue atribuido a una estrategia para borrar su historial judicial en Colombia, donde había sido relacionado con una red dedicada al tráfico de éxtasis y otros narcóticos hacia Europa y Estados Unidos.
Pulido también fue vinculado al escándalo de corrupción en la petrolera venezolana PDVSA. El caso fue expuesto por Nicolás Maduro, quien calificó los hechos y los acontecimientos relacionados con la investigación como “asqueantes”.