Colombia tendrá que seguir emitiendo bonos y buscando créditos con la banca multilateral aunque avance en las conversaciones con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Así lo sostuvo el exministro de Hacienda Mauricio Cárdenas, quien calculó que las necesidades netas de financiamiento del país superan los US$50.000 millones para el próximo año.
En su análisis, Cárdenas explicó que un eventual respaldo del FMI funcionaría como complemento de las fuentes tradicionales. La Nación seguiría recurriendo al mercado privado de capitales, a los créditos internacionales y a la emisión de títulos de deuda pública interna, conocidos como TES.
El FMI sería un complemento para las finanzas públicas
Para el exministro, el acercamiento al organismo puede mejorar la percepción de los mercados porque el Fondo tiene un peso importante en la discusión financiera internacional. También podría permitir el acceso a recursos con menores costos que los obtenidos mediante otras alternativas.
Cárdenas señaló que el FMI podría prestar, en el mejor de los casos, alrededor de US$20.000 millones, una cifra que no necesariamente se desembolsaría durante una sola vigencia. Por eso, consideró que esos recursos no reemplazarían las demás fuentes de financiación.
El economista explicó que la línea de crédito que Colombia tenía anteriormente se perdió y que el instrumento que se negocie ahora estaría acompañado de compromisos. A su juicio, sería conveniente que las condiciones fueran limitadas y no demasiado exigentes.
El ajuste fiscal y el comportamiento del dólar
Según Cárdenas, las conversaciones podrían incluir un programa para reducir el déficit fiscal desde niveles cercanos al 9 % del PIB, proyectados para el año entrante, hasta alrededor del 4 % en 2030. Ese proceso requeriría ajustes en el gasto público y no descartaría una discusión tributaria.
El exministro afirmó que el anuncio ya habría tenido un efecto marginal sobre las tasas de los TES. En cuanto al dólar, consideró que la tendencia sería alcista y sostuvo que una cotización cercana a $3.000 no reflejaba las dificultades fiscales del país.
En su proyección, la tasa de cambio podría ubicarse más cerca de $4.000 que de $3.000 mientras no se corrijan los desequilibrios de fondo. La reducción del servicio de la deuda y de su peso sobre el PIB, agregó, tomaría tiempo y dependería de la consolidación del eventual acuerdo y de los primeros desembolsos.