El gasto social en pensiones de Colombia podría pasar de cerca de $70 billones en 2026 a $103 billones en 2044, según una proyección del actuario Diego Alejandro Esguerra. El cálculo indica que la participación de este rubro en el producto interno bruto subiría del 6,09 % al 7,46 % durante ese periodo.
La estimación pone el foco en la capacidad del país para financiar las mesadas actuales y futuras, en momentos en que la reforma pensional también mantiene abierto el debate sobre las condiciones de acceso a la jubilación.
El impacto del envejecimiento poblacional
Colombia enfrenta dos cambios demográficos simultáneos: aumenta la esperanza de vida y nacen menos niños. Esto significa que la población mayor tendría un peso cada vez más alto, mientras proporcionalmente habría menos personas en edad de trabajar y aportar al financiamiento del gasto público.
El DANE estima que la esperanza de vida al nacer fue de 76,59 años en 2025. Sus proyecciones también señalan que el índice de envejecimiento, que mide cuántas personas mayores de 65 años hay por cada 100 menores de 15, pasaría de 46,9 en 2026 a 125,7 en 2048.
Para el sistema pensional, una mayor longevidad implica que las personas podrían recibir sus mesadas durante más tiempo. Si también aumenta el número de beneficiarios, crecen las obligaciones financieras y las necesidades de subsidio estatal.
“El efecto específico de la longevidad se observa principalmente en que las pensiones y rentas vitalicias deben pagarse durante más tiempo, aumentando el valor presente de las obligaciones y las necesidades de subsidio por parte del Estado”, explicó Esguerra.
La proyección no permite concluir que los trabajadores perderán automáticamente el derecho a pensionarse ni que sus mesadas estén en riesgo inmediato. Tampoco determina por sí sola un aumento de los requisitos de edad o semanas cotizadas. El resultado para cada persona dependerá de las reglas aplicables, su trayectoria de cotización y las condiciones que establezca el sistema.
El reto de financiar las obligaciones futuras
La discusión de fondo consiste en definir cómo se garantizarán los ingresos de quienes ya reciben una pensión y de quienes llegarán a la edad de retiro en las próximas décadas. Para ello será necesario anticipar el costo de las obligaciones y la capacidad del país para generar empleo formal, ingresos y cotizaciones.
“El desafío para Colombia no es evitar que sus ciudadanos vivan más sino lograr que el país pueda financiar dignamente esos años adicionales de vida sin trasladar una cuenta imposible de pagar a las próximas generaciones”, afirmó Andrés Vesga Mahecha, presidente de la Junta de la Asociación Colombiana de Actuarios.
El IX Simposio Internacional de Actuaría, programado del 14 al 17 de octubre en Bogotá, reunirá a más de 250 actuarios y profesionales del riesgo de Colombia y la región para discutir los efectos financieros de una población que envejece.