La representación de las mujeres en la ciencia perdió ritmo y podría comenzar a retroceder en distintos países durante los próximos años, según una investigación que reunió datos de 186 países y analizó más de dos décadas de participación en la actividad científica.
El estudio, en el que participaron investigadoras de la Universidad del Rosario, examinó 47 millones de registros de publicaciones de Scopus correspondientes al periodo entre 1996 y 2023. Además de contar cuántas mujeres y hombres publican investigaciones, el análisis tuvo en cuenta el ingreso a la actividad científica, la salida de la producción académica y la migración internacional.
El avance perdió velocidad
El índice global de paridad pasó de 0,39 en 2001 a 0,51 en 2010, un aumento de 0,12 puntos en una década. Sin embargo, entre 2010 y 2018 llegó a 0,57, lo que representa un crecimiento de apenas 0,06 puntos en ocho años.
Las proyecciones hasta 2040 indican que en 84 de los 186 países analizados el índice podría ubicarse por debajo del nivel registrado en 2019. Además, 69 países seguirían teniendo menos de una mujer por cada dos hombres en la actividad científica.
La investigación aclara que estas estimaciones no significan que el retroceso vaya a ocurrir de manera inevitable, pero sí muestran los factores que podrían frenar los avances hacia la paridad.
El reto no es solo ingresar, sino permanecer
En 146 países, las diferencias de género en las tasas de ingreso fueron el factor que más influyó en los cambios observados. No obstante, la llegada de más mujeres a la investigación no elimina las desigualdades que aparecen después.
En la mayoría de las cohortes de publicaciones analizadas, las mujeres tenían una mayor probabilidad de dejar de publicar después de seis años. Para los autores, este resultado muestra que la paridad no puede medirse únicamente por el número de investigadoras que ingresan a la academia, sino también por sus condiciones de permanencia y continuidad.
“Abrir la puerta no basta: la permanencia de las mujeres es clave para cerrar la brecha en la ciencia”, señaló Julián Cortés, uno de los autores del estudio y director de investigación en la Unidad de Economía y Negocios de la Universidad del Rosario.
El informe señala que el fenómeno también podría afectar a países con sistemas científicos consolidados. Según sus proyecciones, Alemania alcanzaría su punto máximo de paridad en 2035 y después comenzaría a disminuir, mientras que Australia habría llegado a ese punto en 2025 y registraría una caída desde 2026.
Por esa razón, la investigación plantea que las políticas para mejorar la representación femenina deben incluir oportunidades de ingreso, condiciones de permanencia, duración de las trayectorias y movilidad internacional. El objetivo, concluyen los investigadores, no es solo incorporar más mujeres, sino permitir que desarrollen carreras científicas sostenibles.