El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, afirmó que su gobierno estudia una liberación “anticipada” y “condicional” para cerca de la mitad de los presos que, según las autoridades, colaboraron con pandillas. La medida incluiría condiciones y monitoreo, aunque todavía no tiene fecha de aplicación ni criterios públicos definidos.
“Tenemos un plan (…) que beneficiaría más o menos a un 50 % de los presos que hay en El Salvador que han colaborado con pandillas con una liberación anticipada”, dijo Bukele. El mandatario sostuvo que, aunque esas personas serían “culpables”, podrían recuperar la libertad de manera condicionada y bajo vigilancia.
Un plan aún sin fecha ni criterios definidos
Bukele reveló la propuesta durante una conferencia de prensa sobre inversión española, al responder por unas publicaciones hechas en abril por su hermano, Ibrajim Bukele, en la red social X.
Ibrajim Bukele había señalado que una “comisión independiente” revisaba los casos de los detenidos en coordinación con la Fiscalía, el Ministerio de Justicia y los Centros Penales, además del Despacho de la Primera Dama. El presidente explicó que, a su juicio, el objetivo era evitar que permanecieran en prisión personas que no fueran culpables.
Más de 93.000 personas detenidas
Cerca de 93.000 personas han sido encarceladas durante los cuatro años que lleva vigente el estado de excepción. El gobierno sostiene que esta política redujo la criminalidad a mínimos históricos, mientras organizaciones no gubernamentales y un grupo de expertos de Naciones Unidas la han criticado.
El propio Bukele ha reconocido que unas 8.000 personas fueron liberadas después de ser detenidas. Funcionarios de su gabinete han descrito esos casos como parte del “margen de error” del régimen de excepción.
El mandatario, que buscará un tercer mandato en las elecciones de febrero y mantiene el control de la mayoría de los poderes del Estado, no precisó cuándo empezaría la eventual liberación anticipada ni cómo se determinaría quiénes podrían acceder a ella.