Colombia tiene 39 proyectos hidroeléctricos en distintas etapas de desarrollo que representan una capacidad potencial conjunta de 904 megavatios (MW) y una inversión estimada de entre US$2.550 millones y US$3.200 millones. Sin embargo, las iniciativas todavía enfrentan obstáculos para conectarse al sistema eléctrico y comenzar a aportar energía.
La cartera fue presentada por el Centro de Estudios de Energía Renovable y el Agua (CEERA) durante HYDRO 2026, un encuentro de la industria hidroeléctrica realizado en Italia. El objetivo es promover alianzas con desarrolladores, inversionistas, fabricantes y firmas de ingeniería para impulsar las pequeñas centrales hidroeléctricas en Colombia.
Proyectos en diferentes etapas
De acuerdo con las cifras divulgadas por CEERA, 12 proyectos están en fases de diseño y construcción. En conjunto, suman 142 MW y requieren inversiones de entre US$400 millones y US$500 millones.
Los otros 27 proyectos representan 762 MW y concentran inversiones de entre US$2.150 millones y US$2.700 millones. Estas iniciativas cuentan con licenciamiento ambiental, pero están pendientes de la asignación de puntos de conexión a la red eléctrica.
Tener una licencia ambiental no significa que un proyecto esté listo para generar electricidad. Cada iniciativa debe cumplir requisitos técnicos y administrativos, contar con infraestructura para evacuar la energía y asegurar los recursos necesarios para avanzar.
Conexión, redes y financiación, entre los obstáculos
Los 904 MW corresponden a una capacidad potencial, no a energía disponible actualmente para los hogares, comercios e industrias. Su aporte dependerá de la evolución de cada proyecto y de que se resuelvan las dificultades relacionadas con la conexión, la expansión de las redes, los trámites y la financiación.
La discusión ocurre mientras el país enfrenta advertencias sobre el abastecimiento energético. El IDEAM declaró el 8 de octubre de 2026 el fenómeno de El Niño en Colombia y señaló una probabilidad del 83 % de que alcance una intensidad fuerte o muy fuerte hasta el primer trimestre de 2027. La declaratoria no implica por sí sola un racionamiento, pues sus efectos dependen de las condiciones hidrológicas, la operación del sistema y las medidas que se adopten.
Andesco había advertido en mayo sobre riesgos relacionados con la energía firme, la demanda, el suministro de gas natural y los retrasos en proyectos de generación y transmisión. El 13 de octubre, Acolgen pidió ahorrar energía y garantizar el respaldo térmico para reducir el riesgo de racionamiento.
Las propuestas para destrabar los proyectos
CEERA plantea reconocer explícitamente a las pequeñas centrales hidroeléctricas dentro de la política energética y aplicar procedimientos ambientales proporcionales a las características de cada iniciativa, sin reducir los estándares de protección.
También propone acelerar las soluciones de conexión y la expansión de las redes, además de ampliar los instrumentos de financiación y las garantías para facilitar la participación de inversionistas privados.
Catalina Rueda Callejas, directora ejecutiva de CEERA, afirmó: “Colombia tiene proyectos, inversionistas y capacidad técnica para avanzar en el desarrollo de nueva energía hídrica renovable. Lo que necesitamos es voluntad institucional para destrabar las barreras que hoy frenan su desarrollo y permitir que esa energía llegue al sistema cuando el país la necesita”.