El debate por el incremento del salario mínimo de 2027 ya está sobre la mesa a pocos meses de terminar el año, y los analistas empiezan a delinear cómo debería arrancar. El contexto es distinto al del alza anterior: este año el Gobierno de Gustavo Petro hizo una subida de 23%, que dejó la remuneración básica en $2 millones, incluido el subsidio de transporte.
José Ignacio López, presidente de Anif, considera que la próxima discusión debería acercarse a un debate técnico, más que a la tensión ideológica que primó hasta ahora. “Creo que debemos tener en cuenta cuál será la inflación, cuáles son las expectativas de este dato y de las cifras de productividad, pero también es muy importante traer a la mesa dos temas: cómo está evolucionando la formalidad y qué tan difícil está siendo para los colombianos tener un empleo formal, porque recordemos que, en últimas, el salario mínimo termina siendo una vara de formalidad y por eso esa discusión debería acercarse más hacia unas cifras cercanas a inflación y productividad”, dijo el economista.
En su opinión, las cifras de partida deben andar cerca del 7% u 8%, sabiendo que el incremento de este año “fue muy generoso, pero que tuvo efectos adversos sobre la inflación y eso lo sienten todos los colombianos, formales e informales, pero también tuvo efectos sobre esa formalidad, que es lo que más nos preocupa y es la incapacidad de muchos colombianos de tener un trabajo remunerado de alta calidad”.
Sin margen para alzas mayores
Ana Fernanda Maiguashca, presidenta de Colombia Compite, dice que el próximo debate será complejo “en particular para el suroccidente colombiano que se vio afectado por el terremoto y, sin embargo, lo cierto es que en este momento no tenemos el oxígeno para hacer incrementos que obedezcan a nada distinto que las expectativas de inflación y el crecimiento de productividad”.
La economista advirtió que pensar lo contrario, aunque resulte muy difícil de asumir para quienes están en ese rango salarial, terminaría afectando la informalidad, el empleo y a las personas que ni siquiera están sentadas en la mesa de discusión.
Otros indicadores del cierre de año
Maiguashca también proyectó para el cierre de 2026 un crecimiento “mediocre” de alrededor de 2,3% y 2,5%.
“Vamos a terminar con una inflación más alta de la que estábamos esperando, a pesar de que sabíamos que estábamos generando muchas presiones que iban a llevar este indicador al alza. Creo que una parte de la conciencia que tenemos que tomar todos los colombianos es que, para que esta tendencia pare, el Banco Central tiene que hacer su trabajo y todos tenemos que entender que la discusión fiscal y la discusión de salario mínimo sí tienen un impacto sobre la inflación”, señaló.
Reiteró que esto no es un mito y que hoy se están viendo las consecuencias de muchas decisiones tomadas en el pasado. “Si no nos apretamos el cinturón, vamos a ver las consecuencias con una inflación que no cede y que nos va a seguir afectando la calidad de vida en adelante”, concluyó.