La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) revisará las concesiones de agua en 35 municipios de Cundinamarca y Boyacá que se encuentran en alerta por riesgo de desabastecimiento. La entidad evaluará si debe reducir caudales o suspender temporalmente permisos otorgados a actividades productivas para proteger el suministro de agua potable.
La instrucción fue impartida a las 14 direcciones regionales de la CAR, que deberán analizar el comportamiento de las cuencas y de las fuentes que abastecen acueductos urbanos y veredales. El estudio se hará con aforos e informes técnicos elaborados en campo.
Con base en esos resultados, la autoridad ambiental podrá modificar asignaciones, reducir caudales o suspender de manera temporal concesiones de aguas superficiales para industrias, comercios y actividades agropecuarias que ejerzan una presión crítica sobre las bocatomas comunitarias.
“No podemos permitir que el estrés hídrico deje sin agua potable a la población”, afirmó Alfred Ignacio Ballesteros, director general de la CAR. Según explicó, las decisiones se tomarán con criterios técnicos y científicos, bajo las normas que priorizan el consumo humano sobre cualquier actividad económica.
La CAR recomendó a los sectores productivos abstenerse de presentar nuevas solicitudes de concesión sobre fuentes superficiales en las zonas de riesgo. De acuerdo con los balances hidrológicos actuales, esos trámites no tendrían viabilidad técnica de otorgamiento.
Alternativas para las actividades productivas
La entidad anunció mesas de acompañamiento técnico para que las empresas y productores puedan identificar fuentes alternativas y evitar que sus operaciones compitan con el abastecimiento de las comunidades.
Entre las opciones planteadas están el uso legal y regulado de aguas subterráneas mediante pozos profundos y aljibes tecnificados, la instalación de sistemas de cosecha de aguas lluvias y el aprovechamiento de fuentes superficiales secundarias que no abastezcan redes de acueducto público.