La Universidad Nacional de Colombia recibió 39.397 aspirantes a primer semestre para 2027-1, el número más bajo para ese tipo de periodo desde 2008. La cifra representa una caída de 17,3% frente a los 47.650 postulados del periodo 2026-1.
Es la primera vez en los últimos 18 años que la institución recibe menos de 40.000 aspirantes para un primer semestre. Solo le anteceden en magnitud las contracciones de 2025-1 (25,4%) y 2022-1 (22,7%), según la serie histórica.
Una caída que no se veía desde antes de la pandemia
La distancia con los registros previos a la pandemia es aún más marcada. Frente a 2019-1, cuando la Unal anotó su pico histórico con 82.854 aspirantes, el registro de 2027-1 refleja una disminución de 52,5%, es decir, 43.457 personas menos. Hoy se inscriben menos de la mitad de los colombianos que aspiraban a estudiar en la institución antes de esa época.
Entre 2008 y 2019 el promedio de inscritos a primer semestre fue de 74.196. El nivel actual está 46,9% por debajo de ese promedio y 36,8% por debajo del dato de 2008-1, el inicio de la serie.
El rezago es tal que los 39.397 aspirantes actuales son menos que los vistos en casi cualquier segundo semestre anterior a la pandemia, el periodo tradicionalmente más flojo porque los egresados de colegios calendario A se inscriben justo tras terminar el grado once. Solo entre 2008-2 y 2020-2 hubo una cifra menor: 38.583.
Bogotá y Medellín, con fuertes retrocesos
Los resultados más alarmantes se registran en Bogotá, donde se contabilizaron 29.695 solicitantes para el campus de la capital, una caída de 21.638 frente a 2019-1. En Medellín también hubo contracción: los inscritos pasaron de 10.032 a 5.831 en el mismo periodo de referencia.
Las explicaciones del fenómeno no son únicas. Algunos expertos lo atribuyen a la transición demográfica y a la caída de los nacimientos, visible con más fuerza desde 2018. Otros lo vinculan con una combinación de factores: el cierre de 900 colegios privados y públicos entre 2019 y 2024, las interrupciones del calendario académico por situaciones de orden público e internas de la institución y los problemas en la elección de su rector.
A esto se suma el cambio en las decisiones de los jóvenes sobre su futuro, cada vez más inclinados por la educación técnica y tecnológica y otros programas cortos que les facilitan un ingreso temprano al mercado laboral.