Cuando se piensa en los animales de Bogotá, dejando a un lado las mascotas, lo primero que suele venir a la mente son las aves: palomas y copetones, también llamados chingolos o gorriones, que pueden identificarse a diario en la ciudad.
Los copetones son de las especies más comunes del paisaje urbano capitalino, junto con las tórtolas, que completan el grupo de aves que los bogotanos cruzan en parques, árboles y antejardines sin prestarles mayor atención.
Pero la fauna de la ciudad no se limita al entorno construido. Del oso andino se sabe que aún se encuentra en los Parques Nacionales Naturales de Chingaza y Sumapaz, áreas protegidas ubicadas en los alrededores de la capital.
Junto a estas especies, la ciudad también alberga anfibios y mamíferos que pueden verse en su territorio. La invitación es a reconocerlos: ¿cuántos de estos animales puede identificar el lector?