La Federación Departamental de Pescadores Artesanales del Atlántico alertó sobre la reducción de las capturas de peces en los cuerpos de agua del departamento, como consecuencia de la sequía y el aumento de las temperaturas asociadas al fenómeno del Niño.
Según el vicepresidente de la agremiación, Humberto Currea Llepes, la actividad pesquera continental registra un descenso del 80% en la obtención de especies. En las jornadas recientes, cada embarcación obtiene entre dos y cuatro kilogramos de pescado diarios, cantidades que reducen el sustento alimentario y limitan la retribución económica de los hogares de los trabajadores.
La diferencia con el pasado es contundente. Hace 20 o 25 años, las jornadas artesanales dejaban entre 40 y 80 kilogramos diarios de especies como mojarra lora y tilapia, niveles que garantizaban estabilidad económica, construcción de vivienda y acceso a la educación para las familias vinculadas a la actividad.
Las causas de la crisis
Las condiciones climáticas actuales reducen los caudales de los ríos y desecan las lagunas continentales, a lo que se suma la contaminación de las fuentes hídricas. La situación también golpea a otros sectores: los agricultores locales reportan la pérdida de sus siembras por la ausencia de precipitaciones y las altas temperaturas, mientras la ganadería enfrenta mayores costos de producción y menos recursos de sostenimiento.
Las propuestas de la federación
La Federación pidió a la Gobernación del Atlántico, al Ministerio de Agricultura y al Ministerio de Ambiente establecer mesas de concertación para resolver la situación. Entre las medidas propuestas figura un programa de repoblamiento hídrico articulado con la Autoridad Nacional de Acuicultura y Pesca y entidades ambientales, que contempla la liberación de alevinos de especies nativas de unos 10 centímetros cada tres o cuatro meses para evitar su depredación.
La agremiación también solicitó la consecución de predios para instalar proyectos de piscicultura mediana liderados por los propios pescadores, con el fin de disminuir la presión extractiva sobre los ecosistemas acuáticos, y la implementación de sistemas de riego que aseguren la producción de alimentos en la región Caribe.