Colombia negocia con Estados Unidos un acuerdo de comercio recíproco que busca permitir que entre el 90 % y el 93 % de la canasta exportadora colombiana ingrese al mercado estadounidense con arancel cero. Así lo explicó Ricardo Triana, director ejecutivo del Consejo de Empresas Americanas (CEA), al referirse al proceso liderado por el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo.
De acuerdo con Triana, el instrumento pretende superar barreras arancelarias de emergencia, entre ellas un recargo del 12,5 % aplicado a determinados productos. A cambio de la exención, Colombia asumiría compromisos en estándares laborales, seguridad aduanera y transparencia de las cadenas de suministro.
El acuerdo no reemplazaría al TLC
El dirigente señaló que el Tratado de Libre Comercio vigente desde 2012 seguiría siendo el marco jurídico principal de la relación económica entre los dos países. El nuevo mecanismo tendría un alcance ejecutivo y técnico, orientado a resolver obstáculos tarifarios y a establecer protocolos específicos de cumplimiento.
Según esa explicación, el TLC mantendría sus capítulos sobre desgravación de largo plazo, protección a la inversión, solución de controversias, propiedad intelectual y compras públicas. La diferencia estaría en la rapidez con la que el nuevo acuerdo podría atender asuntos arancelarios coyunturales.
Sectores y requisitos para acceder al beneficio
La negociación abarcaría productos de la agroindustria, como flores cortadas, café, aceite de palma, cacao, frutas procesadas y banano. También incluiría manufacturas intermedias, plásticos, textiles y confecciones.
Las empresas exportadoras tendrían que certificar que sus productos no incorporan insumos provenientes de terceros países relacionados con prácticas de trabajo forzoso. Además, deberían adaptarse a protocolos de trazabilidad, inspección aduanera y homologación de reglamentos técnicos.
Triana advirtió que algunas ramas de las confecciones y el calzado podrían enfrentar mayores presiones si dependen de materias primas importadas de mercados asiáticos con trazabilidad laboral limitada. Las pequeñas y medianas empresas también tendrían el reto de asumir los costos administrativos y de certificación.
El director del CEA sostuvo que el acuerdo podría contribuir a proteger los empleos directos e indirectos asociados a las empresas afiliadas al organismo. También afirmó que un marco más predecible ayudaría a preservar la inversión estadounidense en Colombia, que, según mencionó, alcanzó 3.375 millones de dólares en 2025.
La negociación entra en una etapa técnica
El cronograma dependerá del cierre de las mesas técnicas y de la posterior revisión de estilo e idioma por parte de las cancillerías y los ministerios de comercio. Luego, el documento tendría que ser suscrito por las autoridades ejecutivas de ambos países.
Entre los asuntos pendientes están la reglamentación contra el trabajo forzoso, los controles de trazabilidad e inspección, la definición del universo de productos que tendría arancel cero y la homologación de reglamentos técnicos.
Triana afirmó que Colombia busca aprovechar el acuerdo para atraer capital bajo la tendencia del nearshoring y fortalecer su posición como socio económico y de seguridad de Estados Unidos. Sin embargo, el alcance definitivo dependerá de los consensos que logren ambos gobiernos y de la firma del instrumento.