El fortalecimiento del fenómeno de El Niño podría encarecer los alimentos y los servicios de energía en Colombia durante los próximos meses, según un análisis de Deloitte. El impacto dependería de la intensidad del evento y de sus efectos sobre las cosechas, los embalses y la generación eléctrica.
El estudio, elaborado por el equipo de Econosignal, advierte que el fenómeno podría sumar hasta 3,26 puntos porcentuales a la inflación. La presión se produciría por una menor oferta de alimentos y por el aumento de los costos de generación cuando disminuya la disponibilidad de agua.
Las proyecciones citadas por Deloitte señalan que la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) calcula una probabilidad superior al 90 % de que El Niño alcance una intensidad muy fuerte durante el último trimestre de 2026 y el inicio de 2027. También estima en 75 % la posibilidad de que sea el episodio más intenso desde 1950.
Presión sobre los alimentos
Las altas temperaturas y la falta de lluvias pueden reducir la producción agrícola y elevar los costos de cultivo. Deloitte estima que el impacto sobre el PIB agropecuario podría ubicarse entre 0,6 y 3 puntos porcentuales, según la intensidad del fenómeno.
El café aparece entre los productos más expuestos: su producción podría registrar reducciones de entre 0,2 y 14,6 puntos porcentuales frente a condiciones climáticas normales. La producción de alimentos perecederos y no perecederos también podría contraerse hasta 2,6 puntos porcentuales.
El análisis recuerda que, durante episodios anteriores de El Niño, la inflación de alimentos registró aumentos cercanos al 18,9 %. Otras investigaciones citadas calculan que un evento fuerte podría elevar la inflación de alimentos en 4,65 % y sumar cerca de un punto porcentual a la inflación total.
El efecto sobre la energía y las tasas
Colombia depende ampliamente de la generación hidroeléctrica. Según Deloitte, las hidroeléctricas aportan entre 70 % y 85 % de la energía del Sistema Interconectado Nacional. Si los embalses disminuyen, el sistema tendría que recurrir en mayor medida a plantas térmicas.
Una mayor dependencia del gas importado podría encarecer esa generación, pues el combustible puede ser hasta 77 % más costoso que el producido localmente. Por esa razón, podrían aparecer nuevas presiones sobre las tarifas de electricidad y gas, además de mayores costos operativos para las empresas.
El impacto también podría alcanzar la política monetaria. Si los precios de los alimentos y la energía permanecen bajo presión, el descenso de la inflación podría tardar más y el Banco de la República podría mantener una política restrictiva durante más tiempo.
Para los hogares, unas tasas de interés elevadas durante un periodo prolongado podrían retrasar la reducción del costo de los créditos de vivienda, consumo y otras modalidades de financiación. El efecto dependerá de la evolución de la inflación y de las decisiones que adopte el banco central.
Daniel Zaga, socio economista en jefe de Deloitte Spanish Latin America, afirmó que El Niño puede afectar de manera simultánea la producción agropecuaria, los costos de energía y la inflación. A su juicio, los efectos económicos de estos choques pueden extenderse más allá de la duración del fenómeno climático.