La movilidad eléctrica amplía su presencia en Colombia y empieza a transformar actividades que van más allá de la venta de automóviles. Entre enero y septiembre de 2026 se matricularon 39.784 vehículos 100 % eléctricos, un crecimiento de 221,7 % frente al mismo periodo del año anterior.
Septiembre marcó un nuevo máximo mensual, con 5.895 vehículos eléctricos matriculados, 217,3 % más que en septiembre de 2025. Ese mes, los automotores eléctricos e híbridos sumaron 17.156 registros y representaron el 50,7 % de las matrículas de vehículos nuevos.
El aumento del parque automotor eléctrico también incrementa la demanda de estaciones de carga, suministro de energía, plataformas tecnológicas, sistemas interoperables, mantenimiento especializado, gestión de flotas y análisis de datos.
Infraestructura y sistemas de carga
Uno de los principales retos para sostener la expansión es desarrollar una red de carga suficiente. En julio de 2026, el Ministerio de Minas y Energía expidió una regulación para simplificar el procedimiento de conexión de estaciones de acceso público a la red eléctrica, con el objetivo de reducir barreras y agilizar la instalación de nuevos puntos.
La articulación entre operadores también ocupa un lugar central. Durante 2026, la Unidad de Planeación Minero Energética (Upme) avanzó en el Sistema de Interoperabilidad de Electromovilidad (SIEM), una herramienta que integra información sobre ubicación, disponibilidad, tarifas y sesiones de carga.
El sistema busca que operadores, aplicaciones y proveedores compartan datos bajo un estándar común. Así, los usuarios podrían consultar con mayor facilidad la disponibilidad de las estaciones y los servicios asociados.
Desde finales de 2025, Colombia también cuenta con lineamientos de interoperabilidad para estaciones públicas. Durante 2026, la Upme trabajó en una guía técnica para integrar los datos y el Gobierno simplificó el procedimiento para conectar nuevos proyectos de carga.
Una cadena de valor más amplia
Para Diego Laverde, gerente de Negocios Internacionales de Corferias y vocero de Econexia, el crecimiento de esta tecnología abre oportunidades para empresas que tradicionalmente no formaban parte del negocio automotor.
“Cuando una tecnología comienza a ganar escala, alrededor de ella aparece una cadena de necesidades completamente nueva. La movilidad eléctrica requiere energía, infraestructura, software, datos, operación y servicios especializados”, señaló Laverde.
La puesta en funcionamiento de una estación de carga puede involucrar a empresas energéticas, proveedores de infraestructura eléctrica, desarrolladores tecnológicos, operadores, sistemas de pago y plataformas de información para usuarios.
En esta cadena también participan proveedores de equipos eléctricos, compañías de movilidad, negocios de mantenimiento y prestadores de servicios complementarios. La coordinación entre estos actores será determinante para que el crecimiento de las matrículas esté acompañado por soluciones que permitan operar y ampliar el sistema.
Laverde agregó que las empresas deben identificar las necesidades que surgen y los actores con los que pueden conectarse para participar en nuevos mercados. Con casi 40.000 vehículos eléctricos matriculados en nueve meses, el siguiente desafío será fortalecer la infraestructura, la tecnología y los servicios que respaldan su expansión.