Quedarse sin empleo este año llevó a miles de trabajadores colombianos a acudir a un ahorro que muchos no habían tocado. Entre enero y octubre de 2026, la terminación del contrato laboral fue la principal razón de retiro de las cesantías en Protección: representó el 42,6 % de los recursos utilizados, frente al 41,7 % de un año anterior.
Ese comportamiento converge con un mercado laboral que todavía muestra fragilidad. Según el DANE, el desempleo en las 13 principales ciudades y áreas metropolitanas pasó de 8,1 % a 8,3 % en septiembre, un aumento leve pero que ayuda a explicar por qué este respaldo se convirtió en el colchón de las familias que buscan una nueva oportunidad laboral sin recurrir a deudas.
«Detrás de cada uno de estos retiros hay una persona que, al perder su empleo, encontró en sus cesantías un respaldo para sostener a su familia. Sin ese ahorro, muchos habrían tenido que endeudarse o recortar gastos esenciales», dijo Tatiana Uribe Aristizábal, vicepresidenta de Clientes de Protección.
Pero la pérdida del empleo no fue el único destino. Según cifras del fondo, el 47 % de los recursos se dedicó a la compra y mejora de vivienda y el 10 % a educación: entre los dos usos, el 57 % se fue a metas de largo plazo que transforman la calidad de vida de los hogares.
Mientras las cesantías permanecen ahorradas, siguen creciendo. Con corte a octubre de 2026, Protección abonó cerca de $706.000 millones en rendimientos a sus 4,5 millones de clientes.
«El mejor uso de las cesantías empieza con una buena decisión: elegir dónde administrarlas y, muchas veces, simplemente no tocarlas. Si se mantienen ahorradas, siguen creciendo y estarán ahí ante un imprevisto como la pérdida del empleo», agregó Uribe.
De cara a la temporada de elección y consignación, el fondo invitó a los trabajadores a tomar decisiones informadas y a ver en este ahorro un instrumento de previsión y construcción de patrimonio, no un ingreso extra para gastar sin criterio.