El Gobierno de Brasil prorrogó este viernes por un mes las medidas de alivio en los precios de los combustibles y anunció ayudas adicionales destinadas a proteger a los consumidores del alza de los precios mundiales del petróleo.
La decisión llega en momentos en que el presidente Luiz Inácio Lula da Silva busca aliviar las presiones sobre el costo de la vida, de cara a la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de este mes.
En qué consiste el paquete
El nuevo decreto sobre la gasolina reducirá la carga fiscal en 0,89 reales por litro (US$0,18) respecto a los impuestos PIS/Cofins y Cide, lo que en la práctica supone la eliminación total de los impuestos federales sobre la gasolina.
Se prorrogó además la reducción de los impuestos PIS/Pasep y Cofins en 0,19 reales (US$0,04) por litro de etanol. Los importadores de gasóleo para transporte por carretera recibirán una subvención adicional de 1,40 reales (US$0,28) por litro durante 30 días, sumada a la ayuda ya existente de 2,12 reales (US$0,42) por litro.
El Gobierno estima que las medidas relativas a la gasolina y el etanol supondrán un costo de 3.600 millones de reales (US$720 millones) en 2026, mientras que el subsidio adicional al gasóleo importado, previsto por 30 días, costará 1.600 millones de reales (US$320 millones).
Las medidas vigentes iban a vencer el viernes y el nuevo paquete entró en vigor de inmediato.
El Gobierno niega un trasfondo electoral
El ministro de Hacienda de Brasil, Dario Durigan, rechazó en una rueda de prensa las insinuaciones de que las medidas estuvieran vinculadas a la campaña electoral y sostuvo que los alivios de combustibles se han anunciado de forma regular desde el inicio de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán.