La Fiscalía de Estados Unidos presentó nuevos cargos contra Nicolás Maduro y Cilia Flores, esta vez relacionados con presuntos actos de tortura contra nueve ciudadanos, entre ellos tres estadounidenses. La acusación describe abusos como descargas eléctricas, asfixia, amenazas, ahogamientos y detenciones en condiciones extremas.
Según el expediente, una de las víctimas habría sido arrojada desde el décimo piso de la sede de la policía política en Plaza Venezuela, en Caracas, en 2018. También se mencionan traslados a campamentos de las Farc y personas colgadas de pies y manos.
La Fiscalía sostiene que Maduro recibía informes sobre algunos militares detenidos y preguntaba si habían cambiado de opinión. El expresidente venezolano y Flores, capturados en Caracas el 3 de enero, ya enfrentaban cargos por narcoterrorismo.
Las posibles penas y el papel de las víctimas
El abogado venezolano Kelvi Zambrano, quien participó en una solicitud presentada ante el Departamento de Justicia de Estados Unidos, afirmó que Maduro podría ser condenado a cadena perpetua o incluso a pena de muerte. También señaló que algunas víctimas podrían declarar durante el juicio y reclamar una indemnización.
Óscar Murillo, coordinador de la ONG Provea, consideró que los nuevos cargos podrían ser más fáciles de comprobar que los de narcoterrorismo debido a la documentación acumulada sobre los abusos del chavismo. Entre esos antecedentes mencionó las investigaciones de la Corte Penal Internacional y los informes de la Misión de Determinación de los Hechos de la ONU para Venezuela.
Para Provea, la acusación representa un reconocimiento a quienes denunciaron los abusos. Murillo sostuvo que a Maduro se le está juzgando por el sufrimiento causado a familias venezolanas desde la estructura de mando de un sistema represivo.
Cilia Flores seguirá detenida
El juez Alvin Hellerstein negó a Cilia Flores la solicitud de permanecer en casa por cárcel, presentada con el argumento de que tiene problemas cardíacos. El funcionario consideró que existe un riesgo grave de fuga y dijo recibir con escepticismo las garantías de que no abandonaría el proceso.
Hellerstein también señaló que el dinero y los contactos de Flores con integrantes del Gobierno venezolano aumentan ese riesgo. El proceso deberá continuar antes de que exista una decisión definitiva sobre la responsabilidad penal de los acusados.