El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, anunció este viernes la prohibición de las apuestas en línea en la mayor economía de América Latina. Es la última de una serie de medidas presentadas por el Gobierno en la antesala de las elecciones de octubre.
El decreto entra en vigor de forma inmediata, pero debe ser aprobado por el Congreso en un plazo de 120 días para que siga vigente. La decisión llega menos de dos años después de que el propio Gobierno pusiera en marcha el marco legal que permitía el funcionamiento de este sector.
La medida refleja la creciente preocupación del Ejecutivo por el aumento del gasto en juegos de azar, que ha mermado los presupuestos familiares y ha contribuido a niveles récord de endeudamiento.
"Nos enfrentamos a un problema de salud pública relacionado con las apuestas en línea. Es un problema grave", afirmó el ministro de Hacienda, Darío Durigan, durante el anuncio.
La medida, en el centro de la campaña
El anuncio se conoce cuando las encuestas muestran que Lula se encuentra en un reñido empate con el senador de derecha Flávio Bolsonaro, el hijo mayor del expresidente Jair Bolsonaro, antes de la primera vuelta electoral del 4 de octubre.
La reacción de Flávio Bolsonaro no se hizo esperar: durante un mitin de campaña celebrado el viernes en Río de Janeiro, calificó la medida de "populista, hipócrita y con motivaciones políticas".
Más allá del detalle político, el decreto cuenta con respaldo ciudadano: sondeos recientes revelan que aproximadamente tres cuartas partes de los brasileños apoyan una prohibición total de las apuestas en línea.