El canciller Omar Bula Escobar posesionó este viernes a Tania Gilinski como embajadora de Colombia en Israel, en un acto con el que el gobierno del presidente Abelardo de la Espriella oficializa el restablecimiento de los lazos diplomáticos entre los dos países, tras casi cuatro años de ruptura, en el marco del conflicto en Gaza. Por directriz presidencial, la embajada dejará su sede en Tel Aviv y pasará a funcionar en Jerusalén.
Según la Cancillería, la designación “se produce en un momento de renovado impulso de la relación bilateral, luego de que el Gobierno de Colombia decidiera restablecer y fortalecer las relaciones diplomáticas con el Estado de Israel, con el propósito de recuperar y profundizar los vínculos entre ambos países”.
El traslado a Jerusalén es parte del anuncio del presidente y no ha estado exento de reparos: la decisión fue cuestionada por varios sectores, que le atribuyeron argumentos religiosos por encima de una apuesta concreta para beneficiar a los connacionales en esa región.
La Cancillería detalló que Gilinski llegará a Israel “con la prioridad de profundizar la cooperación en seguridad e inteligencia estratégica, lucha contra el crimen transnacional, ciberseguridad e intercambio de información, así como continuar promoviendo oportunidades de cooperación en sectores como agricultura, salud, ciencia y tecnología, y comercio”.
Gestos que acercaron a los dos países
La reapertura de la embajada se apoya en una serie de movimientos de los últimos meses. Entre ellos está la abstención de Colombia en la votación de la Asamblea General de la ONU sobre la declaratoria del caso Palestina como un genocidio. En ese mismo escenario, la delegación colombiana fue de las pocas que acompañó el discurso del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu.
En ese mismo contexto, el país también ha recibido a representantes israelíes para establecer políticas contra el antisemitismo, un frente que han abanderado el canciller Bula y el ministro del Interior, Rodrigo Lara.
Quién es Tania Gilinski
La Cancillería definió a la nueva embajadora como una “emprendedora” con varias décadas dedicadas a los medios de comunicación y al relacionamiento en América Latina y Estados Unidos. Su carrera inició en la prensa, donde llegó a integrar Business Week y The Economist, y también trabajó en Apple y Procter & Gamble.
Es magíster en Estudios de Política Internacional de la Universidad de Stanford, con énfasis en Desarrollo Económico y Político, y graduada en Historia y Francés del Wellesley College. Habla español, inglés y francés, y cuenta con conocimientos conversacionales de hebreo.