La inteligencia artificial podría transformar cerca del 40 % de los empleos en el mundo, según las estimaciones presentadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI). En las economías avanzadas, la proporción podría llegar al 60 %, aunque el organismo aclaró que la cifra incluye tanto mejoras de productividad como posibles pérdidas de funciones y no equivale a una previsión de despidos.
Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, expuso el panorama durante las reuniones anuales del organismo y del Banco Mundial, celebradas en Bangkok, Tailandia. El análisis se conoció en un periodo marcado por las dificultades del suministro energético y el aumento del gasto asociado con los centros de datos.
La infraestructura de IA impulsa el crecimiento
Georgieva señaló que la construcción de centros de datos y la compra de componentes mantienen la actividad en las industrias que abastecen a los principales desarrolladores. Ese impulso ayuda a sostener el crecimiento económico mundial alrededor del 3 %.
Asia aparece entre las regiones que podrían recibir mayores beneficios. Las estimaciones indican que el desarrollo de esta infraestructura podría sumar entre 0,5 y 1 punto porcentual al crecimiento de sus economías avanzadas, y entre 0,2 y 0,8 puntos al de las economías emergentes. Se trata de incrementos adicionales sobre las proyecciones, no de las tasas totales de expansión.
El organismo tiene previsto actualizar sus perspectivas el 13 de octubre. En julio había proyectado un crecimiento mundial del 3 % para 2026.
El impacto sobre las habilidades y el empleo juvenil
Un estudio preliminar citado durante la reunión encontró que el 10 % de los empleos en Estados Unidos ya exige conocimientos relacionados con la inteligencia artificial. El análisis también identificó una reducción en labores rutinarias y repetitivas, junto con un aumento de puestos de menor remuneración en sectores como la construcción y los centros de datos.
Entre las capacidades que ganan importancia están interpretar resultados, detectar errores y comprender las limitaciones de estas aplicaciones. El presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, expresó preocupación por la menor demanda de recién graduados, especialmente en los cargos de entrada que suelen servir como primer paso hacia mayores responsabilidades.
Ajay Banga, presidente del Banco Mundial, dijo que todavía no está convencido de que esos puestos vayan a desaparecer de forma masiva. A su juicio, los cambios más fuertes se concentrarán en los países desarrollados, mientras que en los mercados emergentes los modelos más pequeños podrían apoyar a agricultores, profesores y centros de salud porque requieren menos potencia informática.
Impuestos y desigualdad entre países
Georgieva planteó que los gobiernos podrían revisar sus sistemas tributarios si la producción depende cada vez más del capital que del trabajo. La razón es que una parte importante de la recaudación actual procede de los ingresos laborales.
Shanmugaratnam también advirtió sobre el riesgo de que la inteligencia artificial amplíe la desigualdad entre las economías desarrolladas y las emergentes. Para el FMI, el desafío consiste en aprovechar el aumento de productividad sin dejar atrás a los trabajadores cuyas funciones serán modificadas por la automatización.