GoPro quiere dejar de ser sinónimo de cámaras de acción. La compañía estadounidense lanzó la familia Mission 1, tres modelos compactos que conservan el tamaño y la resistencia que la hicieron famosa, pero incorporan un sensor de una pulgada, herramientas de video profesionales y controles pensados para quienes trabajan la imagen después de grabar.
Durante años, sus dispositivos estuvieron asociados a cascos, bicicletas, tablas de surf y cualquier lugar desde el que resultara complicado filmar con una cámara convencional. Con esta generación, la marca traslada sus virtudes de portabilidad y resistencia a un terreno dominado por equipos mucho más grandes. La familia está integrada por la Mission 1 Pro, la Mission 1 y la Mission 1 Pro ILS, esta última con objetivos intercambiables.
Mission 1 Pro: una cámara que quiere jugar en otra liga
El modelo más avanzado estrena el corazón técnico de la familia: un sensor de una pulgada y 50 megapíxeles acompañado del procesador GP3. El sensor más grande capta más luz y mejora el rango dinámico, justamente uno de los puntos donde las cámaras de acción tradicionalmente encontraban más limitaciones cuando la iluminación no acompaña.
En video, la Mission 1 Pro graba en 8K a 60 fotogramas por segundo en formato 16:9, alcanza 4K a 240 fps y ofrece una cámara lenta de 1080p a 960 fps durante diez segundos. También cuenta con grabación Open Gate en 8K30 y 4K120, que aprovecha una superficie mayor del sensor y permite decidir después si el material terminará en formato horizontal, vertical o cuadrado, una ventaja práctica para quien produce a la vez para YouTube, Instagram y TikTok.
La lista de prestaciones se completa con fotografías RAW de 50 MP, color de 10 bits, video HLG HDR, perfil GP-Log2, sincronización por código de tiempo y tasas de bits de hasta 240 Mbps. La estabilización HyperSmooth sigue a bordo. Existe además una versión Grip Edition, con una empuñadura para operar con una sola mano que funciona como jaula protectora con puntos de montaje. Su precio es de US$688,7.
Mission 1: casi la misma cámara, con menos velocidad
El modelo de entrada no está construido alrededor de un sensor inferior: conserva la misma captura de una pulgada y 50 MP, el procesador GP3 y las posibilidades fotográficas de su hermana mayor. Las diferencias aparecen en video: graba 8K a 30 fps frente a los 8K60 de la Pro, llega a 4K120 y 1080p240, y su modo Open Gate se queda en 4K120.
Para quien no necesita cámaras lentas extremas ni la máxima resolución para reencuadrar en la edición, la reducción es menos relevante de lo que sugiere la ficha técnica. Comparte además el nuevo ecosistema de accesorios de la familia: empuñaduras, un Media Mod para ampliar las conexiones, micrófono inalámbrico, iluminación y la batería Enduro 2. Su precio es de US$573,9.
Mission 1 Pro ILS: la primera GoPro con objetivos intercambiables
El movimiento más llamativo llegó el 2 de septiembre de 2026 con el tercer modelo, que abandona una característica que parecía inseparable de la marca: el objetivo fijo. La Mission 1 Pro ILS usa el mismo sensor y procesador de la Pro, pero incorpora una montura compatible con ópticas Micro Cuatro Tercios, lo que permite usar gran angulares, teleobjetivos, lentes macro o cinematográficas mediante adaptadores y jugar con la profundidad de campo.
Con esos objetivos, el enfoque y la apertura funcionan de forma manual, así que la cámara exige mayor intervención del usuario y se acerca al concepto de una mirrorless ultracompacta: pesa apenas 197 gramos sin lente y conserva prestaciones como 8K60, 4K240, Open Gate hasta 8K30, GP-Log2, HLG HDR y color de 10 bits. Su precio es de US$803,5.
Con la Mission 1, GoPro no abandona el mercado que la hizo famosa, pero abre un frente nuevo: ofrecer una calidad de imagen cercana a la profesional dentro de un cuerpo mucho más pequeño que el de una cámara de cine convencional.