La expansión de la inteligencia artificial está transformando el ecosistema de internet y amenaza con alterar los incentivos que durante años impulsaron la creación de contenido original. El cambio afecta tanto la forma en que las personas buscan información como el tráfico que reciben los sitios web.
La llamada teoría del internet muerto, surgida en foros de internet a comienzos de 2021, sostenía que una parte creciente del contenido aparentemente producido por humanos era generado por sistemas automatizados. Lo que entonces parecía una hipótesis conspirativa encuentra ahora coincidencias en distintos estudios sobre el crecimiento del contenido sintético.
Menos tráfico para los creadores
El fenómeno descrito en la fuente forma un círculo difícil de romper: los agentes de inteligencia artificial pueden reemplazar visitas humanas, lo que reduce el tráfico de los productores de contenido y debilita sus ingresos. Con menos incentivos económicos para crear, aumenta la oferta de material barato, replicable y con menor originalidad.
La inteligencia artificial también puede reutilizar textos generados por otros sistemas. Ese proceso favorece la homogeneidad y puede deteriorar la calidad de la información disponible. La fuente cita además investigaciones según las cuales entrenar modelos con contenido producido por IA puede generar incoherencias y frenar el avance de los grandes modelos de lenguaje.
Entre los datos mencionados aparece un crecimiento del 1.700% en las búsquedas de agentes de IA y una estimación según la cual el 75% del tiempo dedicado a las búsquedas habría migrado hacia estas herramientas. También se señala que el 52% de las búsquedas estaría relacionado con el entrenamiento de sistemas de inteligencia artificial.
La disputa por la confianza
La homogeneización también empieza a notarse en redes sociales y presentaciones empresariales, donde se repiten estilos visuales, estructuras y recursos gráficos similares. Ante este escenario, podrían aumentar los sitios que bloqueen el acceso de agentes de IA o que incorporen certificaciones de contenido producido por personas.
El debate de fondo es si esas medidas serán suficientes para proteger el modelo económico que sostiene el internet actual. La inteligencia artificial necesita conocimiento humano para desarrollarse, pero su expansión puede reducir las condiciones que permiten producirlo de manera original.