El 3 de noviembre de 2026 los demócratas dieron la vuelta al mapa político de Washington: recuperaron el control de la Cámara de Representantes y del Senado, y el partido del presidente Donald Trump solo conservó la Casa Blanca. Al cierre de esta edición, alcanzaban 237 escaños en la Cámara frente a 139 republicanos, y 54 en el Senado frente a 44, con algunas contiendas todavía pendientes.
A partir de enero de 2027, el gobierno estadounidense quedará dividido entre una presidencia republicana y un Congreso opositor con más fuerza para ejercer control político, impulsar investigaciones y condicionar la agenda legislativa y presupuestal. Para el presidente colombiano Abelardo de la Espriella —cercano políticamente a Trump— el desafío es sostener la relación bilateral más allá de las afinidades partidistas. Dos nombres concentran la atención: Gregory Meeks y Óscar Gamboa Zúñiga.
Meeks, listo para liderar la política exterior
Gregory Meeks, demócrata por Nueva York, ha presidido el Comité de Asuntos Exteriores de la Cámara de Representantes y, con la nueva mayoría, queda en posición de retomar esa presidencia. A lo largo de más de dos décadas ha impulsado iniciativas de cooperación económica, derechos humanos, desarrollo social e inclusión, con especial atención a las comunidades afrodescendientes. Es considerado uno de los principales interlocutores de Colombia en Washington.
Su relación con el Ejecutivo colombiano tampoco ha estado libre de fricciones: recientemente cuestionó a la Espriella por su respaldo a la congresista republicana María Elvira Salazar, aunque después ambos sostuvieron una conversación en la que reafirmaron la importancia de preservar la relación bipartidista. Ese episodio adquiere ahora mayor peso, porque Meeks pertenece al partido que controlará el Congreso.
Gamboa, la conexión del Pacífico con Washington
Óscar Gamboa Zúñiga, oriundo de Buenaventura, construyó una carrera a caballo entre el Pacífico y la diplomacia: fue director de la Comisión Intersectorial Afro durante el gobierno de Álvaro Uribe, asesor presidencial para el desarrollo de las poblaciones afrocolombianas, negras, palenqueras y raizales con Juan Manuel Santos, gobernador encargado del Chocó y ministro consejero de la Embajada de Colombia en Washington.
Su historial incluye un encuentro con Meeks, en el marco de una agenda institucional en esa ciudad en febrero de 2023. Para la embajadora María Consuelo Araujo Castro, esa trayectoria —el conocimiento de las dinámicas del Congreso, los vínculos institucionales acumulados y la capacidad de dialogar con distintos sectores políticos— constituye el principal apoyo diplomático en un escenario de gobierno dividido.
El punto de coincidencia: el Chocó
Existe además un cruce temático concreto entre la agenda de Meeks y una apuesta de la Espriella: el Plan Marshall para el Chocó, anunciado tras el terremoto de agosto, que busca impulsar infraestructura, conectividad, inversión y desarrollo económico en una región históricamente rezagada. Meeks ha promovido durante años la cooperación estadounidense en inclusión económica, comunidades afrodescendientes y desarrollo territorial, un espacio del que podría nacer apoyo internacional que complemente los recursos colombianos.
El escenario final para Bogotá exige caminar a la vez por dos carriles: preservar la interlocución con Trump y construir puentes con los nuevos liderazgos legislativos demócratas, particularmente en materia de cooperación, inversión y desarrollo territorial. La experiencia de Gamboa en Washington se presenta justamente como ese puente.