El codirector del Banco de la República, Mauricio Villamizar, advirtió que la política monetaria no puede moverse de manera abrupta sin generar costos severos para la economía colombiana, en un momento en que la entidad enfrenta presiones para reducir las tasas de interés y acelerar la reactivación.
En una entrevista en el pódcast de ANIF, Villamizar señaló que Colombia enfrenta una restricción macroeconómica que impide combinar simultáneamente una política fiscal procíclica, ajustes del salario mínimo muy por encima de la productividad, inflación baja y tasas de interés reducidas. "Alguna tiene que ceder", afirmó, y detalló que la carga ha recaído principalmente en la política monetaria.
El costo del incumplimiento inflacionario
Villamizar reconoció que el largo periodo de incumplimiento de la meta de inflación del 3 % perjudica la credibilidad del Banco de la República. "Yo no creo que lo hemos perdido, pero sí hay un sacrificio de la credibilidad", señaló. A diferencia de otros países de la región que convergieron con mayor rapidez a sus metas, Colombia arrastra un deterioro fiscal más acentuado que ha elevado las primas de riesgo y incrementos persistentes del salario mínimo por encima de la productividad.
Esta presión fiscal tiene un efecto directo sobre las tasas: para lograr una postura contractiva del 3 %, el Banco se ha visto obligado a fijar la tasa de política monetaria en el 12 %. En un escenario hipotético con menor riesgo fiscal y expectativas adecuadamente ancladas, esa misma postura se habría alcanzado con una tasa del 8 %, explicó el codirector.
Autonomía y transición suave
Frente a las decisiones recientes de la Junta Directiva —mantener la tasa en el 12 % y activar un programa de acumulación de reservas—, Villamizar reiteró que la entidad reconoce los riesgos de ajustes demasiado abruptos. "Hasta que Colombia no logre tener, por lo menos, una senda de ajuste fiscal creíble, probablemente el Banco de la República y otras tasas del mercado van a estar en niveles altos", sentenció.
El codirector también aclaró que la intervención en el mercado cambiario no busca una tasa de cambio específica, sino que responde a criterios de cautela sobre la suficiencia de reservas internacionales. "Hay unos indicadores de suficiencia de reservas que siguen estando óptimos, pero en una senda bajista", explicó.