La radicación del proyecto de Presupuesto General de la Nación (PGN) para 2027, por $634,9 billones, generó una fuerte sacudida en los mercados financieros y encareció el costo de endeudamiento del Estado colombiano: la tasa del TES con vencimiento en 2036 trepó de 11,9 % a 12,5 % en pocas semanas, con picos de 12,51 % y 12,70 %, mientras la prima de riesgo tocaba 2,09 puntos el 16 de septiembre.
El proyecto del presidente Abelardo de la Espriella y del ministro de Hacienda, Miguel Gómez, proyectó un déficit fiscal preliminar del 9,4 % del PIB para 2027, el segundo más alto en la historia reciente del país. Para corregir el desequilibrio, el Gobierno propuso un recorte de $45 billones, con el que el gasto efectivo pasaría de $635 a $590 billones; de aprobarse en el Congreso, el déficit total bajaría al 7,2 % del PIB y el primario se reduciría del 4,5 % al 2,3 %.
Más deuda, menos inversión
La estructura presupuestal prioriza las obligaciones financieras: el gasto en servicio de la deuda aumentará 54,7 % en 2027, hasta $155,4 billones —con un pago de intereses estimado en $94,4 billones—, mientras la inversión pública caerá 9 % real ($8,6 billones menos) y quedará en $87 billones, el 4,1 % del PIB, su nivel más bajo desde 2020.
A esta tensión se suman un bache de desfinanciamiento de $60 billones en el presupuesto y la proyección de requerir financiamiento adicional por cerca de US$11.000 millones. Además, mediante el Decreto 1372, expedido bajo la emergencia económica, el Gobierno amplió de $85,25 a $110,25 billones el cupo autorizado de TES para el presupuesto de 2026, mientras el saldo bruto de la deuda del Gobierno Nacional Central rozaba en julio los $1.160,6 billones.
David Cubides, economista jefe del Banco de Occidente, resumió la reacción de los precios de la deuda tras los anuncios políticos y fiscales: el mercado "se valorizó tras el escenario político, pero se desvalorizó en medio de la presentación de las cifras fiscales".
El endeudamiento se encarece en todas las modalidades
La presión sobre la curva de rendimientos no es nueva: mientras en enero de 2022 el TES a un año pagaba cerca de 5,3 %, en 2026 superó el 12 % y registró picos cercanos al 14 %. En julio incluso se vio una inversión de la curva, con el título a un año cotizando en 12,08 %, por encima del de diez años (11,73 %). En subastas recientes del Ministerio de Hacienda, la tasa a un año subió de 12,40 % a 12,45 %, al tiempo que el indicador de demanda bid-to-cover descendió de 3,7 a 3,3.
El encarecimiento también golpeó a la deuda indexada a la inflación: los TES en UVR a cinco años subieron a 6,27 % y la referencia a diez años llegó a 6,30 % en septiembre. Pese a los altos costos de emisión, el saldo total de TES alcanzó en agosto de 2026 un récord de $800,6 billones, el máximo desde 2010, con los fondos de pensiones concentrando el 31,1 % ($249 billones) y los inversionistas extranjeros el 18,8 % ($150,6 billones).
En el mercado externo, César Caballero, gerente de Cifras y Conceptos, precisó el encarecimiento de la deuda en dólares: "El título colombiano denominado en dólares, con vencimiento en 2036, pagaba 6,4 % en junio; hoy paga 7,26 %, 86 puntos básicos más".
Colombia se desacopla de la región
La prima de riesgo del país, medida por el EMBI que calcula J.P. Morgan —la sobretasa que paga la deuda soberana frente a los bonos del Tesoro de EE. UU.—, pasó de un mínimo reciente de 1,79 puntos el 17 de junio a 1,85 el 27 de agosto, 2,02 el 14 de septiembre, 2,06 el 15 y 2,09 puntos (209 puntos básicos) el 16 de septiembre: un deterioro de 24 puntos básicos en pocas semanas.
Con ese nivel, el riesgo país de Colombia quedó por encima de economías pares como México (1,97 puntos), Brasil (1,64) y Chile (0,89). En paralelo, las tasas de los bonos globales en dólares y euros emitidos por la Nación regresaron a máximos no vistos desde mayo, con los títulos en dólares con vencimiento 2034–2036 en la zona del 7 %.
Diego Montañez-Herrera, economista de Eafit, advirtió sobre el costo creciente de la financiación: "el mercado está exigiendo una tasa cada vez más alta para prestarle al Gobierno", lo que implica "más costo para emitir y refinanciar deuda". Agregó que "incluso en términos reales, financiar al Gobierno sigue siendo históricamente costoso" y enfatizó que "un mayor costo de financiamiento termina presionando unas cuentas donde la deuda ya ocupa muchísimo espacio".