El Consejo Gremial Nacional (CGN) llamó a definir el aumento del salario mínimo 2027 con los criterios técnicos que establece la ley y advirtió sobre una cadena de efectos que, según el gremio, podría presentarse si el incremento los supera: presión sobre los precios, mayores costos pensionales y tasas de interés elevadas por más tiempo.
La discusión no es menor por su alcance. Para 2026 el Gobierno fijó el salario mínimo en $1.750.905 y, según cifras incluidas en la norma que estableció ese valor, alrededor de 2,4 millones de trabajadores reciben directamente ese ingreso, mientras que más de 6 millones tienen ingresos entre uno y dos salarios mínimos.
El gremio compartió su postura en plena antesala de la negociación. Recordó que la definición del salario corresponde a la Comisión Permanente de Concertación de Políticas Salariales y Laborales y que la discusión debe considerar cuatro elementos: el IPC, la meta de inflación, la productividad y el comportamiento de la economía.
Para el CGN, un aumento que reconozca plenamente la inflación protege el poder adquisitivo de quienes reciben el mínimo. La preocupación aparece cuando el incremento va más allá de esos parámetros. “El CGN comparte el propósito de que el salario mínimo mejore el ingreso de los hogares”, señaló el gremio.
Más que un ingreso mensual
La advertencia del gremio parte de un dato que suele pasar desapercibido: el salario mínimo no solo determina cuánto recibe una persona cada mes. Según el CGN, es la base de la pensión mínima y de buena parte de los aportes, por lo que un incremento elevado también puede aumentar el costo pensional en un momento en que las finanzas públicas enfrentan dificultades.
A esto se suma la indexación. El gremio sostiene que un aumento superior a los criterios técnicos puede trasladarse a la inflación del año siguiente y, posteriormente, generar presión para mantener elevadas las tasas de interés. Para un trabajador, la consecuencia es concreta: la discusión no termina en recibir más pesos en enero, sino en cuánto de ese aumento puede conservarse realmente si el resto de los precios sube después.
El trasfondo fiscal
El argumento del CGN se apoya en la situación fiscal del país. El Marco Fiscal proyectaba un balance del Gobierno Nacional Central de -4,5% del PIB para 2027, mientras que el presupuesto reformulado ubica ese resultado en -9,4%.
Según la organización, el ajuste de 2,2 puntos que propone el Ministerio de Hacienda llevaría ese déficit a -7,2% del PIB. Sin esa corrección, agregó, la deuda neta llegaría al 82% del PIB en 2030.
Para el gremio, un déficit de esa magnitud presiona las tasas de interés y encarece la inversión. Como referencia, indicó que la inversión pasó de representar 22,1% del PIB entre 2005 y 2019 a 17,5% entre 2020 y 2025.
El planteamiento del CGN es que un ajuste fiscal permita mantener la deuda controlada en el corto plazo y, con crecimiento y mayor confianza, llevar la deuda neta a niveles inferiores al 60% del PIB antes de terminar el cuatrienio.
La tasa de cambio entra a la discusión
El gremio añadió otro factor al análisis: el comportamiento reciente del peso. Según la organización, la moneda acumula desde finales de mayo una apreciación de 16,4%, con la cual Colombia aparece como el país con mayor apreciación cambiaria de América Latina en ese periodo.
El riesgo, según el CGN, está en que una moneda más apreciada reduce los ingresos en pesos de los exportadores por sus ventas internacionales. El gremio asegura que los exportadores ya están perdiendo margen y que esa situación puede comprometer su capacidad para sostener los empleos que generan.