La pobreza en Argentina podría subir al 35% de la población al cierre de 2026, frente al 28% registrado en 2025, según una estimación privada. El deterioro ocurre mientras el Gobierno de Javier Milei intenta sostener un programa de ajuste que logró reducir la inflación, pero golpeó los ingresos de los sectores populares y de buena parte de la clase media.
En Buenos Aires, los comedores comunitarios reportan una mayor demanda. Arturo Olivera, responsable del comedor Nuestro Hogar, en el barrio de La Boca, dijo que la cantidad de personas atendidas pasó de unas 200 a entre 600 y 700. “No das abasto”, afirmó.
El ajuste incluyó recortes en los salarios del sector público y la eliminación de subsidios al transporte y los servicios. Según el contenido de la fuente, los ingresos de los hogares de menores recursos crecieron menos que la inflación acumulada, mientras la apertura de importaciones afectó a industrias orientadas al mercado interno.
La desocupación llegó al 7,9% en el segundo trimestre, frente al 7,6% del mismo periodo de 2025. Expertos citados en la información advierten que el indicador sería mayor si incluyera a las personas que realizan trabajos informales después de perder empleos registrados.
Agustín Salvia, experto de la Universidad Católica Argentina, calculó que entre 400.000 y 450.000 personas habrían entrado en la pobreza durante cada uno de los últimos cuatro trimestres. También estimó que el dato oficial del primer semestre de 2026 podría ubicarse entre 31% y 32%. El instituto estadístico argentino tenía previsto divulgar su medición el jueves.
El costo social de la estabilización
La inflación anual, que había llegado al 200% en 2023, se redujo hasta cerca del 30%. Sin embargo, la estabilización no se tradujo en una recuperación general de los ingresos. La economía permanece estancada y el crecimiento se concentra principalmente en actividades exportadoras como granos, energía y minería.
En julio, la producción industrial cayó 4,9% interanual. El sector textil registró una contracción de 15%, afectado por la competencia de productos importados de bajo precio. En los barrios populares, algunas familias recurren a clubes de trueque y se endeudan para comprar alimentos básicos.
Ana Barreto, docente y organizadora de un club de trueque en Villa Astolfi, aseguró que la demanda aumentó y que las personas piden aceite, azúcar, harina y fideos.
El desafío electoral para Milei
El deterioro económico coincide con una caída del respaldo a Milei entre los votantes de menores ingresos, el mismo sector que tuvo un papel importante en su llegada a la Presidencia en 2023. Una firma de encuestas registró una imagen negativa de 58,1% y una positiva de 36,9% para el mandatario. Otro sondeo ubicó la desaprobación en 58% y la aprobación en 38,1%.
En los estratos bajo y medio-bajo, con ingresos de hasta aproximadamente 650 dólares mensuales, la desaprobación se acerca al 70% y el respaldo no llega al 30%. La oposición peronista permanece fragmentada, pero iguala al oficialismo en popularidad, mientras Patricia Bullrich aparece con una aprobación superior a la del presidente en algunas mediciones.
El Gobierno sostiene que no modificará su programa monetario para impulsar el consumo antes de las elecciones. La incógnita es si la estabilidad de los precios será suficiente para compensar el deterioro social y permitirle a Milei competir con posibilidades de reelección en 2027.