El Banco de la República analiza el rumbo de las tasas de interés en Colombia en un escenario marcado por una inflación que no cede, el repunte de la tasa de cambio y mayores costos internos. La mayoría de los analistas espera que el indicador permanezca en el 12 %, aunque algunas proyecciones contemplan aumentos de 25 o 50 puntos básicos.
La decisión definirá la orientación de la política monetaria para los últimos meses del año. En agosto, la inflación volvió a subir por encima de lo previsto y los cálculos disponibles apuntan a una posible estabilización en septiembre.
Inflación y dólar condicionan cualquier recorte
Uno de los principales obstáculos para reducir las tasas es la presión inflacionaria. El gerente del Banco de la República, Leonardo Villar, ha señalado que no se prevén recortes en el horizonte cercano debido al efecto del salario mínimo, el incremento de las tarifas de los servicios públicos y el alto precio de algunos alimentos.
A ese escenario se suma el comportamiento de la tasa de cambio. El dólar pasó de niveles cercanos a los $3.000 a rozar los $3.400, una variación que podría trasladarse a los precios de los productos importados.
Para que el Banco considere relajar la política monetaria, la inflación tendría que perder ritmo de forma sostenida. También sería necesario que los efectos del fenómeno de El Niño sobre el sector agropecuario fueran menores de lo esperado.
La posible fecha para reducir las tasas
Los pronósticos del Ideam citados en la información apuntan a que los efectos de El Niño podrían extenderse hasta julio o agosto del próximo año. Esa posibilidad mantendría la presión sobre los precios de los alimentos y dificultaría una reducción rápida del costo del dinero.
En ese contexto, el Banco de la República podría evaluar una reducción de las tasas durante la segunda mitad del próximo año, siempre que la inflación empiece a desacelerarse y se acerque al 5 %. Por ahora, el mercado sigue atento a la decisión y a las señales que entregue la junta sobre sus próximos movimientos.