El presidente Abelardo De La Espriella anunció que Cristina Lombana, nueva secretaria de Transparencia, deberá liderar acciones para detectar posibles actos de corrupción y vigilar el uso de los recursos públicos. El mandatario hizo el anuncio en un pronunciamiento publicado en la red social X.
De La Espriella describió a Lombana como la responsable de una tarea central dentro del Bloque de Búsqueda contra la Corrupción. “Ella será la zarina anticorrupción de este Gobierno: carácter de hierro para una tarea de hierro”, afirmó.
Las funciones que anunció el Gobierno
Según el presidente, la Secretaría de Transparencia deberá concentrarse en obtener información, usar herramientas tecnológicas y coordinar acciones, en lugar de convertirse en una oficina burocrática. “La instrucción para ella es una: perseguir a los corruptos y cuidar la plata del pueblo”, señaló.
Entre las tareas mencionadas está la vigilancia de contratos, anticipos, adiciones, patrimonios, sociedades, beneficiarios reales y movimientos financieros, siempre dentro de lo permitido por la ley. El mandatario sostuvo que el Estado debe actuar antes de que se produzca la pérdida de los recursos y no únicamente después.
El presidente también mencionó al alcalde de Sincelejo, Yahir Acuña, al recordar que le habría preguntado cómo pretendía recibir recursos públicos sin controles, debido a los antecedentes y actuaciones públicas que, según afirmó, rodean su trayectoria.
Remisión de posibles casos a los organismos de control
De La Espriella aclaró que la nueva dependencia no reemplazará a los jueces. Dijo que, si encuentra evidencia de un posible delito, falta o detrimento, la información será enviada a la Fiscalía, la Procuraduría y la Contraloría.
“Aquí no hay tribunales políticos. Hay denuncias y justicia”, afirmó el mandatario al explicar el papel que espera de la Secretaría de Transparencia.
Además, anunció que el Gobierno revisará el manejo de los recursos durante la administración anterior. La revisión, según su pronunciamiento, incluiría cuentas, contratos, obligaciones y bienes que pudieron desaparecer o deteriorarse.