La Policía Nacional capturó este sábado en La Pintada (Antioquia) a Antonio Márquez Gómez, alias “el Descuartizador”, requerido por Francia mediante una circular roja de Interpol por su presunta responsabilidad en el asesinato de la francesa Corinne Di Dio, ocurrido en 1995.
La captura se materializó tras meses de labores de inteligencia, investigación y seguimiento, en el marco de un trabajo articulado entre autoridades de Colombia y de países europeos, según explicó la institución.
La operación se conoció poco después de la primera condena por el caso: en julio pasado, la justicia francesa impuso 25 años de cárcel a Marie-Thérèse García, de 75 años, hallada culpable de haber participado en el asesinato. La investigación estableció que ella y Márquez Gómez participaron en el crimen y desmembramiento de la víctima.
Según las autoridades colombianas, el capturado vivía en el país, al parecer, bajo una identidad falsa y habría alterado sus huellas dactilares para esquivar a la justicia, evadir los controles migratorios y dificultar su identificación y ubicación.
Además del homicidio, está señalado de mantener posibles vínculos con estructuras dedicadas al tráfico de drogas entre América Latina y Europa, así como con redes delincuenciales que operan en España y Marruecos.
“Este resultado evidencia la importancia de la cooperación internacional para localizar a personas requeridas por la justicia y evitar que las fronteras se conviertan en un mecanismo para evadir la acción de las autoridades”, señalaron desde la Policía Nacional.
El crimen de 1995
El asesinato y desmembramiento de Corinne Di Dio ocurrió el 19 de junio de 1995, en medio de una discusión familiar, según el expediente reseñado por la fuente. Tras el hecho, el caso permaneció sin esclarecer durante 31 años.
El cuerpo de la víctima fue hallado el 28 de junio de ese año dentro de una maleta que flotaba en el río Sena, cerca de La Roquette, en el departamento de Eure. Por las condiciones del hallazgo, la identificación solo fue posible en 1997, dos años después.
El giro decisivo llegó en 2012, con las interceptaciones a la línea telefónica de la nieta de Marie-Thérèse García. En una de las conversaciones, la joven contó que en su juventud había presenciado cómo “una mujer era descuartizada”. Ese hallazgo terminó, en julio pasado, con la condena de la abuela por el crimen de Di Dio.