El presidente Abelardo De La Espriella interrumpió este martes su discurso ante la comunidad de Buenaventura para dar una orden directa al director del Inpec, coronel Daniel Gutiérrez: el traslado inmediato de 120 señalados criminales de esa ciudad a cárceles de máxima seguridad del país.
El mandatario llegó a Buenaventura para seguir atendiendo a las familias damnificadas por el terremoto del 10 de agosto. En medio de los anuncios sobre la emergencia, De La Espriella se refirió a la ofensiva contra el crimen organizado y contó que poco antes de llegar fue notificado de una operación que dejó capturado a uno de los jefes de Los Chiquillos.
“Buenaventura no puede seguir esperando. Ha esperado mucho. De muchas maneras”, expresó el jefe de Estado al pedir el concurso de todos los colombianos para la reconstrucción de la ciudad.
Orden de traslado
“Acabo de dar la instrucción al director del Inpec que mueva a los 120 bandidos que tienen azotada la región; los voy a trasladar de cárcel”, dijo De La Espriella. Aseguró que se trata de criminales que siguen delinquiendo desde la cárcel y advirtió: “se les acabó esa vaina”. Añadió que serán llevados a centros penitenciarios de máxima seguridad en donde no entre “ni siquiera la señal de la santa cruz”.
La orden se conoció el mismo día en que el presidente reportó un nuevo golpe de la Operación Poseidón contra las bandas de la ciudad.
Captura de alias Menor
En su cuenta de X, el mandatario informó que la Policía Nacional capturó a Jonathan Orobio, alias Menor, cabecilla zonal de Los Chiquillos en la comuna 10 de Buenaventura. Según el reporte, alias Menor llevaba 12 años de trayectoria criminal, registra siete anotaciones judiciales y era requerido por homicidio agravado.
El presidente lo señaló como líder de homicidios en la disputa por el control territorial y como uno de los principales aliados de alias Robert. A las bandas Los Chiquillos, Los Shottas y Los Espartanos les advirtió: “los vamos a acabar como estructuras criminales. Por la razón, sometiéndose a la justicia y abandonando el crimen, o por la fuerza legítima del Estado, dándolos de baja”. Y cerró: “Buenaventura no les pertenece. Buenaventura es de su gente honesta y trabajadora”.