La crisis de agua en Santander afecta a 13 de los 87 municipios del departamento, donde la reducción de los caudales y las dificultades en los sistemas de abastecimiento obligaron a implementar racionamiento y medidas de emergencia.
Tienen restricciones en el suministro Málaga, Socorro, Aratoca, Cabrera, Barichara, Hato, Villanueva, Sabana de Torres, Oiba, Guadalupe, Vélez, Barbosa y Capitanejo. De ellos, Capitanejo, Oiba, Vélez y Cabrera declararon calamidad pública.
El panorama no es el mismo en todos los territorios. En Barichara el agua se distribuye por sectores y las familias deben almacenar líquido para los periodos sin servicio, mientras sus reservas se mantienen bajo vigilancia. En Málaga, la medida es preventiva: el suministro se suspende 12 horas al día, entre las 4:00 de la tarde y las 4:00 de la mañana.
Uno de los casos más graves se concentra en Vélez, donde el acueducto no entrega agua de forma regular desde hace casi un mes, por daños en la infraestructura de conducción y la caída de los caudales que alimentan el sistema. La respuesta de emergencia ha incluido carrotanques para los sectores afectados, pero su capacidad resulta limitada. La situación llevó incluso a la Procuraduría a hacer un seguimiento preventivo de la prestación del servicio.
Sequía y riesgo de incendios
La falta prolongada de lluvias ha hecho caer los niveles de varias fuentes hídricas y ha aumentado la presión sobre los sistemas de abastecimiento. Las autoridades departamentales también han advertido que los problemas de infraestructura agravan la situación en varios municipios.
A la escasez de agua se suma el riesgo de incendios forestales. Por eso, las autoridades pidieron reducir el consumo y evitar usar el líquido en actividades no esenciales mientras persistan las condiciones de sequía.