Carlos Slim aceleró en octubre la venta de acciones de las petroleras estadounidenses PBF Energy y Talos Energy, aprovechando el repunte de los precios del crudo. En lo corrido del año, el empresario mexicano ha recaudado más de US$1.150 millones con esas operaciones.
Las ventas de PBF le han representado alrededor de US$820 millones después de más de 100 días de negociación. Las acciones de la compañía subieron más de 170 % durante el año y alcanzaron un máximo histórico en octubre.
En el caso de Talos, Slim vendió acciones por US$252 millones durante octubre, cerca del 75 % de los ingresos que ha obtenido este año por esa participación. Los títulos llegaron a su nivel más alto en más de tres años, impulsados por el aumento del precio del petróleo y las renovadas tensiones en Oriente Medio.
Después de las ventas, la participación de Slim se redujo a cerca de 11 % en PBF y 13 % en Talos. A pesar de haber disminuido aproximadamente a la mitad su presencia en ambas compañías, el valor combinado de sus acciones restantes ronda los US$1.400 millones, una cifra similar a la del comienzo del año.
Las inversiones de la familia Slim
Las operaciones se hicieron mediante Control Empresarial de Capitales, vehículo de inversión que Slim comparte con sus seis hijos. El empresario compró acciones de PBF en 2019 y adquirió una participación en Talos cuatro años después, cuando sus operaciones en México enfrentaban presión regulatoria.
Grupo Carso, otra compañía de Slim, también invirtió en Talos y compró casi la mitad de su filial mexicana. Las acciones de ambas petroleras fueron adquiridas por Slim durante la caída del mercado en 2024.
Arturo Elías Ayub, portavoz y yerno de Slim, no hizo comentarios sobre las ventas. En abril había señalado que era un buen momento para vender a buen precio.