Colombia lleva más de una década sin crecer por encima del 4%, y los pronósticos disponibles sugieren que recuperar ese ritmo no será rápido: la expansión del PIB se mantendría entre el 2,3% y el 3,1% al menos hasta 2028, siempre por debajo de la meta histórica que sí alcanzó a comienzos de la década pasada.
La discusión cobró fuerza tras una publicación en X de Mateo Castaño Sierra, analista financiero y consultor en estrategia, para quien el país todavía no logra repetir el periodo estable de crecimiento elevado de la primera mitad de la década pasada. En su criterio, esa falta de dinamismo ha desplazado el debate público hacia asuntos que no resuelven el principal desafío estructural: acelerar la expansión de la economía.
Los pronósticos hasta 2028
La Cepal estima que Colombia creció 2,6% en 2025 — el dato citado del Dane — y proyecta una expansión de 2,4% en 2026 y de 2,3% en 2027, una desaceleración progresiva frente al resultado del año anterior.
BBVA Research plantea una recuperación más marcada hacia el final del periodo: crecimiento de 2,6% en 2026, 2,3% en 2027 y una aceleración a 3,1% en 2028, asociada a una mayor participación de la inversión privada en la actividad económica. La efímera lectura positiva de esa cifra Proyección es que anticipa un repunte, aunque todavía lejos del 4% — y se trata de un pronóstico, no de un resultado asegurado.
El tamaño del Estado entra al debate
La discusión se cruza con las conversaciones sobre el peso del Estado en la economía. Camilo Guzmán, director de Libertank, midió el cambio del gasto del Gobierno Nacional Central durante los distintos mandatos presidenciales y concluyó que desde 1990 ningún presidente ha entregado un Estado más pequeño que el que recibió.
Según su medición, los gobiernos que más aumentaron el gasto fueron el de Ernesto Samper, con 4 puntos del PIB; el de Iván Duque, con 3,1; los de César Gaviria y Andrés Pastrana, con 2,7 cada uno; y el de Julio César Turbay, con 2,2. Para el Gobierno de Gustavo Petro estima un aumento de entre 1,7 y 2,3 puntos del PIB, con la salvedad de que el cálculo es preliminar porque el año fiscal de 2026 no ha cerrado.
Guzmán también listó las administraciones que redujeron el tamaño del Estado en relación con el PIB: Alfonso López Pumarejo, con una baja de 1,3 puntos entre 1942 y 1945; Misael Pastrana, con 1 punto; Belisario Betancur, con 0,7; y Virgilio Barco, con 0,6. Y destacó la gestión de Álvaro Uribe: durante sus ocho años el indicador aumentó apenas 0,2 puntos.
Por qué importan las cifras
Para los sectores empresariales y parte de los analistas, una expansión superior al 4% permitiría fortalecer el empleo formal, impulsar la inversión y ampliar los ingresos fiscales sin depender exclusivamente de más impuestos o endeudamiento. También existe la visión de que el crecimiento debe ir acompañado de una transformación productiva: no basta con registrar tasas altas durante algunos años si dependen de condiciones externas favorables o de ciclos de materias primas que pueden revertirse.
El desafío, coinciden los análisis disponibles, es fortalecer la productividad y las condiciones de inversión para sostener un ritmo alto y estable. Las proyecciones 2026-2028 apuntan a una recuperación gradual, pero el regreso al territorio del 4% no está asegurado.