Cementos Argos atraviesa una nueva etapa de transformación, con una estrategia que combina rentabilidad, crecimiento orgánico e inversiones internacionales. Mientras Colombia se mantiene como el principal mercado de la compañía, Estados Unidos vuelve a ocupar un lugar central en sus planes de expansión, esta vez bajo una estructura independiente y con el negocio de agregados como foco inicial.
“Ha sido un año retador, pero nuestra estrategia de rentabilización del negocio está dando frutos. Hoy operamos en más de 16 países y actualmente cerca del 35 % de nuestros ingresos proviene de fuera de Colombia”, dijo Tomás Restrepo, vicepresidente ejecutivo de la empresa. Su expectativa es cerrar el año con crecimiento en Ebitda : al segundo trimestre el margen estaba cerca del 22 % y convergiendo hacia el 24 % que la compañía tiene como guía.
Colombia sigue siendo el motor
Restrepo recordó que Colombia continúa aportando cerca del 65 % del Ebitda del grupo y sigue siendo un mercado fundamental. La dinámica favorable del consumo de cemento, especialmente en el canal de las ferreterías, aún necesita que se aceleren la infraestructura y la construcción formal, que “han estado bastante quietas”.
En Medellín la compañía participa en proyectos como el Metro de la 80 y el Túnel de Oriente, además de las obras complementarias de vías y viaductos que también demandan cemento y concreto. En Bogotá identifican intercambios viales, proyectos asociados al Metro, inversiones de urbanismo y una importante cartera de proyectos e iniciativas privadas que podrían empezar a avanzar.
El regreso a Estados Unidos
Entre 2003 y 2023 la compañía desplegó cerca de US$3.000 millones para construir una plataforma en ese mercado. La desinversión posterior —que Restrepo describe como “espectacular”, al ser un proceso de valorización y monetización inédito para una compañía colombiana— fue temporal : los recursos ya están disponibles y el objetivo es volver a invertir. La nueva plataforma estadounidense apunta a generar entre US$200 y US$300 millones de Ebitda, mientras que en Latinoamérica la aspiración es llegar a unos US$500 millones hacia 2030.
La separación de las dos plataformas tiene una razón de valoración : en Latinoamérica una compañía de materiales de construcción puede valorarse alrededor de ocho veces su Ebitda, mientras que en Estados Unidos los múltiplos pueden alcanzar 15 o incluso 17 veces en determinados negocios de agregados. Por eso estructuran la nueva plataforma desde el comienzo para que, cuando madure, pueda eventualmente llegar al mercado de capitales.
El liderazgo estará en manos de Jason Teter, experto en el mercado estadounidense de materiales de construcción. A su alrededor se conforma un equipo especializado en geología, producción, desarrollo de negocios, comercial y finanzas, con talento proveniente de grandes compañías del sector : la lección de la etapa anterior, según Restrepo, es contar desde el primer día con el talento adecuado para el mercado en el que se quiere competir.
El crecimiento se apoyará en tres rutas paralelas. La primera es la importación de agregados hacia el Golfo y el sureste de Estados Unidos, una región donde la geología limita la disponibilidad de material de buena calidad mientras el consumo es enorme, cercano a 3.000 millones de toneladas al año. La segunda es la adquisición de pequeñas empresas de agregados con buena ubicación y recursos : el proceso de scouting ya revisó más de 80 compañías. La tercera son los proyectos greenfield, nuevas canteras en distintas etapas de desarrollo que pueden comprarse o quedar como sociedades de largo plazo.
Otras oportunidades : Centroamérica, El Caribe y Venezuela
Restrepo también fue detallado. En Honduras, donde la compañía afirma tener cerca del 35 % del negocio de cemento del país, espera un aumento de despachos acompañado de inversiones en capacidad y una mejora relevante en precios durante los próximos dos años. En República Dominicana el reto es disponer de suficiente capacidad para un mercado que lleva cerca de una década en crecimiento, y en Panamá el consumo vuelve a recuperarse después de que el ciclo de construcción de infraestructura se desinflara ; allí la compañía se reinventó para bajar costos y operar de forma más eficiente.
Venezuela aparece como una oportunidad de largo plazo. Si el consumo per cápita de cemento llegara al promedio latinoamericano, serían alrededor de 7,5 millones de toneladas adicionales frente al consumo actual, con plantas subutilizadas. Hoy la estrategia es comercial : Argos importa cemento por carretera y construye presencia de marca en varios estados, con una segunda fase de importaciones a granel por vía marítima. La tercera depende de la situación jurídica : la compañía tiene pendientes activos que fueron tomados en ese país y una cuenta por cobrar frente al Gobierno, recursos que eventualmente podrían habilitarla para participar en la reconstrucción de infraestructura productiva.
Restrepo resumió la prioridad en una frase : demostrar la capacidad de reinvertir de forma responsable los recursos disponibles. La estrategia, dijo, es construir nuevamente una plataforma relevante en Estados Unidos, fortalecer el negocio en Colombia y aprovechar oportunidades puntuales donde hay potencial de crecimiento, con agilidad pero también disciplina en la asignación de capital.