Francia se prepara para una nueva jornada de protestas contra el alto costo de la vida este sábado, en coincidencia con la festividad de Halloween. El gobierno desplegará unos 70.000 policías y gendarmes y reforzará las medidas de prevención y control, ante una jornada considerada de "riesgo muy elevado".
El viernes, el entorno del ministro del Interior, Laurent Nuñez, advirtió que "episodios de violencia urbana comparables a los del 17 de octubre están previstos durante toda la jornada del sábado" y "a partir de la caída de la noche".
Las huellas del 17 de octubre
Dos semanas atrás, entre 550.000 y 800.000 personas participaron en las marchas del 17 de octubre, según las estimaciones. La jornada quedó marcada por escenas de caos, saqueos de comercios, incendios de edificios públicos y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.
Frente a los "numerosos llamamientos al saqueo registrados en las redes sociales", el ministro del Interior había asegurado ya el jueves que el dispositivo desplegado el 24 de octubre para proteger los comercios sería "renovado y reforzado", al tiempo que alertó sobre un día con "riesgo muy elevado de alteraciones del orden público".
El impacto en el comercio sigue vivo: de los 2.500 comercios afectados por los disturbios, 600 aún no han reabierto, recordó la red de Cámaras de Comercio e Industria (CCI France). "Entre los comerciantes existe tensión y renovados temores", declaró a la AFP la Alianza del Comercio, que representa a grandes cadenas y establecimientos del centro urbano. El viernes, varios establecimientos reforzaban sus medidas de protección, especialmente cerca del barrio de la Ópera de París.
Protestas autorizadas lejos de los centros urbanos
Para el sábado se han contabilizado 350 acciones de protesta susceptibles de reunir entre 350.000 y 450.000 personas en total, según una fuente policial; otra fuente consultada por la AFP habló incluso de un "clima preinsurreccional". Las autoridades solo autorizaron manifestaciones alejadas de los centros urbanos: en París, el recorrido aprobado va de la Porte de Bagnolet a la Porte de Charenton, en la periferia de la capital, y la prefectura prohibió otros recorridos previstos.
La prefectura de París decretó un nuevo toque de queda en determinados sectores de la capital para las noches del sábado al domingo y del domingo al lunes, entre las 23:00 y las 6:00, una medida que se ha multiplicado en distintas ciudades francesas. Más de mil agentes municipales estarán movilizados durante el fin de semana para "garantizar la recuperación del espacio público", indicó el Ayuntamiento, que aseguró haber retirado elementos urbanos susceptibles de ser utilizados para causar daños.
Qué pasa en las otras ciudades
En Burdeos, en el suroeste del país, la prefectura autorizó la marcha, a diferencia de la semana anterior, aunque prevé una jornada "difícil" y posibles "acciones violentas"; el ayuntamiento expresó su preocupación por un recorrido "demasiado próximo al centro urbano". En Lyon se dio luz verde a una manifestación alejada del centro, que aún muestra las huellas de los disturbios del 17 de octubre, cuando un edificio de la oficina de turismo fue incendiado. En Marsella solo estarán permitidas las concentraciones previamente declaradas y en Rennes una manifestación fue prohibida por falta de acuerdo sobre el recorrido.
El origen del movimiento
Esta tercera jornada de movilización se inscribe en la estela del movimiento estudiantil de secundaria. Desde mediados de septiembre, varios manifestantes, entre ellos menores de edad, han resultado gravemente heridos o mutilados durante operaciones de mantenimiento del orden. Según el Ministerio del Interior, 1.193 policías y gendarmes también han sufrido heridas.