Miles de estudiantes y profesores salieron a las calles de Grecia para exigir más financiación estatal para la educación, mejores instalaciones y aulas menos congestionadas. En Atenas, la policía calculó que unas 10.000 personas participaron en concentraciones pacíficas en el centro de la ciudad y sus alrededores.
Los manifestantes también expresaron su preocupación por el aumento de los alquileres, el estancamiento salarial y los costos de la energía. Las movilizaciones se realizaron en solidaridad con protestas recientes en Francia y otros países europeos por el deterioro de las condiciones de vida y de los servicios públicos.
Antes de la marcha, estudiantes instalaron tiendas de campaña en la plaza Syntagma, frente al Parlamento, y mantuvieron una protesta durante toda la noche. Entre las consignas se escuchó: “De Grecia a Francia, queremos una educación pública y gratuita”.
La jornada también afectó el funcionamiento de colegios y hospitales públicos, debido a que algunos profesores de primaria y médicos se sumaron a una huelga para reclamar mejores salarios y más personal.
El Gobierno defiende inversiones en infraestructura educativa
La ministra de Educación, Sofía Zacharaki, afirmó antes de las protestas que estaba atenta a las demandas de los estudiantes. Reconoció que el costo de la vivienda presiona a los hogares y señaló que existen proyectos por más de US$823 millones para construir residencias estudiantiles y mejorar las instalaciones.
Las protestas ejercen presión sobre el Gobierno de centro-derecha del primer ministro Kyriakos Mitsotakis, que enfrenta elecciones previstas para mediados de 2027. Los manifestantes cuestionan que la recuperación posterior a la crisis de deuda no se haya traducido en una mejora suficiente del poder adquisitivo.
Grecia atravesó entre 2009 y 2018 una crisis de deuda durante la cual se redujeron salarios y gastos educativos como parte de medidas de austeridad vinculadas a tres rescates internacionales. Aunque los salarios han aumentado desde entonces, la fuente señala que el poder adquisitivo de muchos ciudadanos continúa entre los más bajos de la Unión Europea.
La estudiante universitaria Georgia Foukidou, de 21 años, resumió una de las preocupaciones centrales de la movilización: los jóvenes enfrentan dificultades para acceder a viviendas en las ciudades y sus familias tienen problemas para cubrir el alquiler, la electricidad y otros gastos básicos.
Las manifestaciones en Grecia han sido mayoritariamente pacíficas durante los últimos meses. El Gobierno sostiene que las subvenciones y ayudas para hogares y empresas afectadas por el aumento de los costos energéticos alcanzarían unos US$1.122 millones.