Francia comenzó a imponer toques de queda nocturnos en zonas delimitadas de París, Lyon, Lille, Niza y otras localidades, después de los disturbios y saqueos registrados durante el fin de semana. Las restricciones empezaron entre las 8:00 p. m. y las 11:00 p. m., según la ciudad.
En Lille y Niza, la prohibición de circular se aplica únicamente a menores no acompañados. Las medidas también restringen las manifestaciones después de determinadas horas y fueron anunciadas por el primer ministro Sébastien Lecornu tras una reunión de crisis.
Lecornu defendió los toques de queda como una herramienta más adecuada que declarar el estado de emergencia, aunque no descartó adoptar medidas más amplias si la situación empeora. Las protestas comenzaron por el encarecimiento de la vida y el deterioro de los servicios de educación y salud, pero derivaron en ataques contra edificios, mobiliario público y comercios.
Más de 2.500 detenciones
El ministro de Justicia, Gérald Darmanin, informó que 2.513 personas fueron detenidas y que 67 ya habían sido enviadas a prisión. También señaló que se abrieron decenas de investigaciones para determinar responsabilidades por los saqueos y actos violentos.
Darmanin ordenó que las detenciones preventivas puedan extenderse de 48 a 72 horas. Durante ese tiempo, la Policía adelanta labores como geolocalizaciones, escuchas telefónicas y reconocimiento facial. En París, unos 200 investigadores trabajan con imágenes de videovigilancia para identificar a los sospechosos.
La Fiscalía Nacional Antiterrorista deberá decidir si asume la investigación por el incendio que destruyó el ayuntamiento de Limoges durante los episodios violentos del 17 de octubre. Darmanin afirmó que personas vinculadas a la extrema izquierda habrían organizado el ataque.
Ayudas para los trabajadores afectados
El Gobierno anunció un mecanismo de desempleo parcial financiado completamente por el Estado para los trabajadores de los establecimientos afectados. La medida busca proteger el empleo ante los daños materiales sufridos por cerca de 3.000 comercios.
Lecornu acusó a sectores de extrema izquierda de intentar desestabilizar el país antes de las elecciones presidenciales, previstas dentro de seis meses. Según el primer ministro, los servicios de inteligencia advirtieron que esos grupos pretenderían mantener el desorden o incluso impedir los comicios.
La respuesta del Gobierno provocó críticas de distintos sectores. La ultraderechista Marine Le Pen busca capitalizar el malestar con un discurso de orden, mientras el socialdemócrata Raphaël Glucksmann pidió una respuesta firme que también atienda las demandas sociales de los manifestantes.
La tensión continuó este lunes con el bloqueo del acceso al Museo del Louvre por parte de manifestantes que respaldan un movimiento estudiantil. Las protestas también se extendieron a ciudades de Bélgica e Italia, en medio del malestar europeo por el aumento del costo de vida.