El satélite ruso Cosmos 2612 realizó maniobras para aproximarse a unos 500 metros de ICEYE-X36, un aparato comercial de observación terrestre operado desde Estados Unidos. El episodio generó alertas entre expertos en seguridad espacial por tratarse de una aproximación entre satélites activos que no habría sido coordinada.
Según los informes citados en la fuente, entre el 15 y el 19 de octubre el satélite ruso modificó su velocidad, altitud y trayectoria para acercarse al aparato de ICEYE, cambiar de posición y permanecer a su alrededor. La distancia mínima estimada fue de aproximadamente 500 metros.
La maniobra resulta relevante porque los satélites en órbita terrestre baja pueden desplazarse a cerca de 28.000 kilómetros por hora. Mantener una posición relativa frente a otro aparato exige un control preciso y podría permitir inspeccionar sus características o, en determinadas circunstancias, interferir con su funcionamiento.
LeoLabs, empresa dedicada al seguimiento espacial, describió la secuencia como una de las operaciones de proximidad no coordinadas más avanzadas y potencialmente peligrosas que había observado. El especialista Jonathan McDowell señaló que, si los datos se confirman, podría tratarse de un encuentro sin precedentes entre dos satélites activos.
ICEYE informó que está al tanto de la situación y que la sigue de cerca. La compañía aseguró que la arquitectura de su constelación está diseñada para garantizar la continuidad y la resiliencia del servicio.
Un satélite con aplicaciones civiles y militares
ICEYE-X36 emplea radar de apertura sintética, una tecnología que permite obtener imágenes de la superficie terrestre incluso durante la noche y con nubosidad. Sus capacidades tienen usos civiles, pero también pueden servir para identificar movimientos de tropas, observar instalaciones y evaluar daños en zonas de conflicto.
ICEYE mantiene acuerdos para suministrar imágenes satelitales a Ucrania, país en conflicto con Rusia, aunque no se ha confirmado públicamente que ICEYE-X36 sea el aparato específico utilizado para ese servicio. La intención de las maniobras rusas sigue sin establecerse.
El episodio también se analiza a la luz del Tratado del Espacio Ultraterrestre, vigente desde 1967. Ese acuerdo establece, entre otros principios, que la exploración y utilización del espacio deben realizarse en beneficio de todos los países y que los Estados son responsables de las actividades espaciales que desarrollen.