La reunión entre Donald Trump y Xi Jinping en Washington terminó con tono de distensión entre Estados Unidos y China, pero sin cerrar varios de los asuntos que marcan la relación entre las dos mayores economías del mundo.
El encuentro se realizó el 24 de septiembre, durante la visita de Estado de Xi a Estados Unidos, y estuvieron sobre la mesa comercio, tecnología, inteligencia artificial y seguridad, además de asuntos internacionales como Irán, Ucrania y Corea del Norte. La visita concluyó el 25 de septiembre tras varias actividades oficiales, entre ellas una reunión de los dos mandatarios en la Casa Blanca.
El principal resultado fue mantener abierta la negociación económica y crear nuevos mecanismos de diálogo, mientras que las diferencias estratégicas quedaron sobre la mesa. La propia Casa Blanca señaló que los dos países acordaron avanzar hacia una relación de estabilidad estratégica sobre la base del respeto, la equidad y la reciprocidad.
Comercio: consejos nuevos y alivio para US$30.000 millones
Uno de los avances más concretos estuvo en el frente comercial: entraron en funcionamiento los consejos de comercio e inversión de cada país, mecanismos creados en la cumbre de mayo de 2026 para mantener una negociación permanente sobre asuntos económicos.
Ambos países alcanzaron un consenso sobre recomendaciones para dar un tratamiento arancelario más favorable a US$30.000 millones de bienes no sensibles en cada dirección. La lista incluye, entre los productos estadounidenses, agrícolas, pescado y mariscos, madera, cosméticos y dispositivos médicos; del lado chino figuran pequeños electrodomésticos, juguetes, decoraciones navideñas y sillas para niños.
La Casa Blanca también informó que China importará al menos 10 millones de toneladas métricas de carbón estadounidense en 2027 y nuevamente en 2028.
En paralelo, el Consejo de Comercio abrió un grupo de trabajo específico para abordar las barreras de acceso al mercado agrícola, un punto que se conecta con la prioridad de Trump de vender más productos agropecuarios al país chino, que al cierre de la visita dijo esperar resultados para los agricultores de su país.
El segundo mecanismo operativo es el Consejo de Inversión Estados Unidos-China, encargado de discutir las oportunidades de inversión y los obstáculos para las empresas de ambos países. La Casa Blanca explicó que servirá para tratar temas con relevancia comercial para las dos economías, que no se limitan a los aranceles: existen además restricciones sobre tecnología, inversiones, cadenas de suministro y acceso a mercadeo — a mercados.
Inteligencia artificial: cooperar mientras compiten
La inteligencia artificial fue otro de los grandes temas. Los dos líderes coincidieron en que deben mantener el diálogo sobre esta tecnología, aunque ambos países compiten por su liderazgo. «La IA debe permanecer bajo control humano», señaló Xi durante las conversaciones, según la Cancillería china.
Beijing informó que los dos países continuarán el diálogo sobre los riesgos y beneficios de la IA y buscarán prevenir su uso indebido o malicioso. La Casa Blanca añadió que se acordó crear un diálogo bilateral sobre superinteligencia, término que ambos usarán para referirse a determinadas tecnologías emergentes, además de un canal de comunicación para incidentes relacionados con la materia. El próximo intercambio está previsto para noviembre de 2026.
Taiwán y los asuntos que quedaron pendientes
Taiwán fue uno de los asuntos más delicados. Aunque Trump no mencionó la isla en sus declaraciones públicas, la Cancillería china informó que Xi la planteó directamente en las conversaciones privadas, reiteró que Beijing considera la reunificación nacional y la integridad territorial asuntos fundamentales, y pidió a Estados Unidos oponerse a la independencia de la isla y manejar el tema con cautela.
La diferencia pesa porque Taiwán sigue siendo uno de los principales puntos de fricción entre las dos potencias: Estados Unidos mantiene relaciones no diplomáticas con la isla y, bajo su legislación, puede proporcionarle armas para su defensa. Por ahora no se anunció un acuerdo público que modifique la posición estadounidense ni un compromiso que cambie la de Beijing, por lo que el asunto quedó entre los temas abiertos.
Según la Cancillería china, los dos mandatarios intercambiaron puntos de vista sobre Medio Oriente, la guerra de Ucrania y la península de Corea. La Casa Blanca precisó que ambos coincidieron en que Irán no puede tener un arma nuclear y en que ningún país o institución debe poder imponer peajes sobre las vías navegables internacionales.
Ambos gobiernos también acordaron apoyarse mutuamente como países anfitriones de las reuniones del APEC y el G20 de 2026, con la intención de que los dos presidentes participen en las respectivas cumbres.