El Gobierno de De la Espriella advirtió que Colombia podría entrar en una crisis económica profunda si no se aprueba la Ley Rescate, la reforma con la que el Ejecutivo plantea atender unas presiones fiscales que califica de muy complejas.
El vicepresidente José Manuel Restrepo y el ministro de Hacienda, Miguel Gómez, presentaron la postura oficial en una entrevista con El Tiempo. A su juicio, aprobar el proyecto es fundamental y el grueso de los recursos proviene de compromisos adquiridos directamente por el Estado en su conjunto.
La defensa del ajuste convive con una promesa de campaña pendiente de saldar: en la antesala de la elección, el hoy Gobierno había asegurado que no se subirían más impuestos. Restrepo y Gómez sostienen que el aumento de la carga impositiva recaerá sobre las personas de más altos ingresos.
Los funcionarios calificaron el momento sin rodeos. El país está, dijeron, «entre la espada y la pared», «pero frente a una situación de la que será muy difícil salir como nación si no actuamos. Una crisis fiscal es el peor de los escenarios. Es lo que le sucedió a Argentina hace algunos años y lo que ocurrió en Venezuela».
También fijaron al Gobierno anterior como el origen del problema: «Estamos enfrentando uno de los momentos más difíciles de las finanzas públicas porque el Gobierno anterior dejó deterioradas las cuentas del Estado», señalaron.
Qué pasaría sin la Ley Rescate
Si el proyecto no se aprueba, advirtió el Ejecutivo, Colombia perdería su capacidad de financiamiento y no tendría recursos suficientes para atender sus gastos. «Podríamos enfrentar dificultades para pagar la nómina del Estado y sostener servicios sociales fundamentales como salud y educación», señalaron.
La secuencia que dibujan Gómez y Restrepo golpea, en su versión, primero a los hogares más pobres. Cuando se pierde el financiamiento, dijeron, también pueden salir los capitales, lo que generaría una fuerte devaluación que presionaría la inflación y terminaría afectando especialmente a los hogares con menos ingresos. También habría consecuencias sobre el empleo.
Sobre el costo político, los dos funcionarios afirmaron que el Gobierno conoce los riesgos del ajuste y está dispuesto a jugarse su capital político en torno a él. Y ante la pregunta de por qué tanta urgencia, respondieron: «Porque sabemos que, si no actuamos rápido, si no actuamos ya, vamos a enfrentar una crisis económica muy profunda. Y en esa situación pierde toda Colombia».