Antonio Navarro Wolff, que murió este domingo 1 de noviembre a los 78 años, dejó una de las carreras políticas más completas de Colombia: congresista en varios periodos, gobernador de Nariño, alcalde de Pasto, ministro de Salud y presidente de la Asamblea Nacional Constituyente de 1991, dignidad que compartió junto al liberal Horacio Serpa y a Álvaro Gómez, del Movimiento de Salvación Nacional.
En sus años más recientes oficiaba como copresidente de Alianza Verde y ayudaba a orientar la línea ideológica de una colectividad que, de cara a las regionales de 2027, busca ganar protagonismo. Dentro de esa colectividad lo reconocían como una de las personas que trabajó por llevarla hacia la centroizquierda, con alianzas con sectores distintos al tradicionalismo de la corriente en la que surgió.
Consenso encima de diferencias
Su vida pública lo llevó desde la izquierda hacia un acercamiento con políticos de todas las tendencias, como quedó demostrado luego de su relación con el expresidente Álvaro Uribe, con quien en la gobernación de Nariño sostuvo diferencias políticas, pero también un diálogo fluido. El propio Uribe, al confirmarse su muerte, reconoció que Navarro fue una persona siempre abierta al diálogo.
El paso de Navarro Wolff por el Congreso fue constante. Entre 1998 y 2002 fue representante a la Cámara por Bogotá y en 2002 -2006 fue senador. Su última curul la ocupó entre 2014 y 2018, en la cámara alta, cuando la ocupaba por Alianza Verde y respaldó los diálogos de paz con las extintas Farc, con una defensa del Gobierno del entonces presidente Juan Manuel Santos.
Oposición de izquierda con llegada a la gestión
Parte de esos periodos los vivió como militante del Polo Democrático, partido que congregó a varias voces de la izquierda y que presentó candidaturas, como la de Carlos Gaviria, a la Presidencia. En esas toldas también se movieron, entre otros, Gustavo Petro, con quien Navarro trabajó en la Alcaldía de Bogotá en 2012, y a los hermanos Samuel Moreno e Iván Moreno Rojas, responsables del saqueo a la contratación de Bogotá que dio pie al conocido “cartel de la contratación de Bogotá”.
La alcaldía de Pasto fue su primer escenario de gestión local. Ejerció el cargo entre 1995 y 1997, como candidato de un movimiento cívico. Después, entre 2008 y 2011, gobernó Nariño, desde una visión de izquierda pero con capacidad de diálogo. Además, fue secretario de Gobierno de Bogotá en la administración de su copartidario Gustavo Petro, pero se retiró del puesto a los tres meses por diferencias con el entonces alcalde.
El momento cumbre: la Constitución de 1991
Presidió la Asamblea Nacional Constituyente, en representación de la Alianza Democrática M-19. Compartió esa dignidad con el liberal Horacio Serpa y con Álvaro Gómez, del Movimiento de Salvación Nacional, lo que se convirtió en un símbolo de pluralidad en el proceso del que nació la Constitución de 1991, aún vigente. Tanto desde el Gobierno, la oposición y las regiones, surgió el reconocimiento a su capacidad de concertación política.
Justo antes de llegar a la constituyente, entre 1990 y 1991, fue ministro de Salud del Gobierno de César Gaviria. Ese cargo lo asumió después de dejar las armas con el M-19, guerrilla que con el Gobierno de Virgilio Barco firmó el acuerdo para reincorporarse a la vida civil.
Pese a las amenazas de esa época —varios integrantes del proceso sufrieron atentados, entre ellos Carlos Pizarro, asesinado en abril de 1990—, se mantuvo en la legalidad. Él mismo había sobrevivido a un atentado en 1985, antes de la dejación de armas.
Sus últimos años los dedicó a la construcción de Alianza Verde. La muerte del dirigente generó巾帼 de inmediato pronunciamientos desde el oficialismo y la oposición, en los que resaltaron su legado como defensor de los acuerdos y la paz.