Una transformación positiva de las condiciones sociales y económicas debe proyectarse también hacia la política exterior, plantea la columna. El texto sostiene que Colombia necesita revisar sus capacidades internas para responder a los desafíos del escenario geopolítico internacional.
El análisis vincula los avances en seguridad con la posibilidad de impulsar cambios en otros frentes. Entre los problemas que identifica están los déficits en cuenta corriente y comercio, incluido este último como uno de los más altos de la historia del país, según el texto.
Instituciones y capacidades estratégicas
La propuesta pasa por modificar reglas institucionales que, de acuerdo con la columna, han predominado durante las últimas cuatro décadas. El texto plantea dos caminos: mantener un modelo de corto plazo o avanzar hacia una transformación de las instituciones y de la capacidad productiva.
Como referencia para esa discusión, la columna cita el informe de la Cepal “Rupturas y oportunidades: propuestas para que América Latina y el Caribe prospere en la nueva era geopolítica”, publicado en 2026.
El análisis también menciona la propuesta de Mark Carney sobre el papel de las potencias intermedias en el nuevo orden mundial. En ese escenario, ubica a Colombia y a América Latina y el Caribe como actores con capacidad para ganar relevancia.
El texto concluye que una diplomacia transformadora debería estar acompañada por inversión en nuevas capacidades estratégicas, especialmente en sectores productivos, científicos y tecnológicos. La meta planteada es reducir dependencias y avanzar hacia una mayor soberanía tecnológica.