Los habitantes de Alberta rechazaron por amplia mayoría la propuesta de iniciar un proceso para convocar un referendo vinculante sobre la independencia de Canadá. Con más de un tercio de las papeletas contabilizadas, más del 76 % votó por mantener a la provincia dentro del país.
La consulta representó una derrota para el movimiento separatista, que había ganado visibilidad durante los últimos meses y contaba con el respaldo de figuras cercanas al presidente estadounidense Donald Trump.
El primer ministro canadiense, Mark Carney, aseguró que los ciudadanos de Alberta hicieron una elección clara y escogieron la unidad para construir juntos y protegerse mutuamente. Carney había advertido que el referendo enviaba una señal peligrosa en un momento de tensiones comerciales y amenazas de anexión por parte de Trump.
Una consulta impulsada por el debate energético
La primera ministra de Alberta, Danielle Smith, dijo que votó contra la independencia, pero defendió la convocatoria de la consulta como una forma de cerrar una discusión que había dividido a la provincia. Si los separatistas ganaban, había prometido avanzar hacia un referendo vinculante; si triunfaban los federalistas, consideraba que el asunto debía darse por terminado.
El descontento tiene una relación directa con la gestión del sector energético por parte del Gobierno federal. Alberta alberga las cuartas mayores reservas probadas de petróleo del mundo y una parte de su población acusa a Ottawa de haber intentado limitar la producción petrolera durante el Gobierno del ex primer ministro Justin Trudeau.
Smith atribuyó a Trudeau buena parte del sentimiento separatista. En un mitin realizado en Edmonton, personas vinculadas a la industria petrolera dijeron sentirse perjudicadas y engañadas por las decisiones federales.
Apoyos desde Estados Unidos
El movimiento independentista despertó el interés de aliados de Trump. Elon Musk publicó que Alberta debería separarse, mientras líderes separatistas se reunieron con funcionarios del Departamento de Estado estadounidense y con políticos republicanos.
Los analistas compararon la estrategia de Smith con la del ex primer ministro británico David Cameron, quien convocó una votación con la expectativa de cerrar el debate sobre la pertenencia del Reino Unido a la Unión Europea. El proceso terminó con el Brexit.
La consulta incluyó diez preguntas. La principal pedía a los votantes escoger entre mantener a Alberta como provincia de Canadá o iniciar el proceso para organizar un referendo vinculante sobre la separación.