La minoría árabe de Israel acudirá a las urnas el 27 de octubre con la expectativa de influir en la formación del próximo Gobierno. Las encuestas les atribuyen hasta 13 escaños entre sus dos listas, una cifra que podría resultar decisiva si la elección termina siendo reñida.
Said Kabet, un farmacéutico de 55 años de Majd al Krum, votará por primera vez después de haber boicoteado todas las elecciones legislativas anteriores. Dice que abstenerse solo favorecería a Itamar Ben Gvir y Bezalel Smotrich, ministros de extrema derecha del Gobierno saliente.
Los árabes israelíes son descendientes de los palestinos que permanecieron en sus tierras tras la creación del Estado de Israel en 1948. Representan cerca del 20 % de la población y denuncian discriminación por parte de la mayoría judía.
Violencia, colonos y demoliciones
La comunidad también cuestiona el deterioro de su situación durante el Gobierno de Benjamin Netanyahu. Según la organización judeoárabe Abraham Initiatives, más de 140 árabes israelíes fueron asesinados durante el primer semestre de 2026, un aumento del 15 % frente al mismo periodo de 2025.
Muchos residentes acusan a la policía de no actuar frente a los homicidios y las extorsiones. El criminólogo Walid Haddad considera que el Estado se ha retirado por completo de esas comunidades.
La expansión de asentamientos y los conflictos por la tierra también han aumentado la tensión. En septiembre, colonos judíos acudieron a un terreno de la familia Kabet en Majd al Krum para establecerse de manera ilegal. La policía los desalojó, pese al respaldo de Smotrich, quien había dicho que quería “judaizar” las regiones de mayoría árabe.
En Taybeh, unos 40 integrantes de la familia Abu Mtair enfrentan una amenaza de demolición que por ahora fue suspendida. Además, el 12 de octubre fueron derribadas 80 viviendas en la aldea beduina de al Dahiya, en el desierto del Néguev.
El voto árabe podría definir el Gobierno
La participación de esta minoría suele ser menor que la del conjunto del país. En las elecciones de 2022 votó el 53 % de los ciudadanos árabes, frente al 70 % de participación nacional. Activistas como Dana Salameh creen que esta vez la asistencia aumentará por el temor a que continúe el Gobierno de derecha.
Los partidos árabes concurren con dos listas: la Lista Unificada, que reúne a tres partidos, y Raam, cuyo nombre significa “Lista Árabe Unida” en hebreo. La Comisión Electoral había invalidado inicialmente ambas candidaturas a petición de integrantes del Gobierno, pero la Corte Suprema les permitió presentarse.
Si las proyecciones se cumplen, las listas árabes pasarían de 10 a 13 escaños. Sus dirigentes esperan utilizar esos votos para cambiar de Gobierno y sacar del poder a los sectores más extremistas.