El Pacto Histórico prepara una renovación de su estructura y de su discurso para proyectarse hacia las elecciones regionales de 2027 y la disputa política de 2030. La apuesta busca ampliar la corriente más allá del liderazgo construido por Gustavo Petro durante la última década.
El primer paso sería la realización del Congreso Fundacional de la colectividad, previsto para los días 12, 13 y 14 de marzo de 2027, aunque la fecha todavía depende de un concepto favorable del Consejo Nacional Electoral. En esa reunión se definiría la nueva dirección del partido y se discutiría el papel que tendrá Petro dentro de la organización.
Sectores del movimiento consideran que el expresidente podría asumir funciones menos operativas para facilitar un relevo generacional. En la disputa por la representación interna aparecen las tendencias asociadas con la senadora Carolina Corcho, el excandidato presidencial Iván Cepeda, el exsenador Gustavo Bolívar y el exdirector de la Agencia Nacional de Tierras Felipe Harman.
La elección de delegados será el primer pulso
La negociación sobre las reglas del Congreso será determinante. La militancia elegiría a los delegados el 14 de febrero, un mes antes de la cita nacional, y todavía no está definido cuántos serán. Las proyecciones apuntan a una cifra de entre 2.500 y 5.000 representantes.
También están pendientes aspectos como el número de votantes y candidatos, la conformación de las listas, la asignación de cupos, el mecanismo de votación y la eventual participación directa de quienes ya fueron elegidos por voto popular.
La discusión ocurre mientras el sector más leal a Petro cuestiona lo que considera una estrategia para debilitar moralmente al expresidente. Otros sectores sostienen que los asuntos cuestionados pertenecen a su vida privada, mientras una tendencia creciente dentro del partido plantea que debería responder si se prueban los señalamientos que se han divulgado en su contra.
Acercamientos con el centro político
La búsqueda de una identidad posterior al petrismo también se refleja en reuniones con sectores de centro. El 20 de octubre se realizó un encuentro en el que participaron Petro, el expresidente Ernesto Samper, representantes de Claudia López, Luis Gilberto Murillo y Juan Fernando Cristo, además de delegados del Pacto Histórico, la Alianza Verde y el Partido Liberal.
El objetivo de esas conversaciones es construir una ruta hacia 2027 y mantener una perspectiva de regreso al poder nacional en 2030. También se contempla un encuentro entre Petro, López, Murillo y Cristo, aunque esa reunión aún no se había concretado.
Dentro de la Alianza Verde, sectores cercanos a Antonio Sanguino, Ariel Ávila y Santiago Osorio buscan mayor protagonismo y promueven acercamientos con el Pacto y En Marcha. Sanguino ha planteado la necesidad de que el partido vuelva a tener capacidad de decisión y ha mencionado la posibilidad de un espacio político denominado “Frente por la Vida”.
Estos acercamientos generan resistencia entre sectores más radicales de la izquierda, que temen que dirigentes externos intenten influir en las consultas internas del Pacto Histórico.
Nuevas caras y formación política
La renovación también busca conectar con nuevos electores. La representante María del Mar Pizarro ha señalado que la izquierda debe abordar asuntos como la seguridad, la educación y la economía para ampliar su propuesta política.
En el Senado aparecen como posibles liderazgos Alejandro Ocampo, Kevin Gómez y Alex Flórez, además de Cepeda y Corcho. En la Cámara se mencionan María Fernanda Carrascal, María del Mar Pizarro y Heráclito Landinez en Bogotá; Alejandro Toro en Antioquia; y Alfredo Mondragón en el Valle del Cauca.
Fuera del Capitolio también se mueven figuras como Felipe Harman, Susana Mohamad, María José Pizarro, Carlos Carrillo y Gustavo Bolívar. Este último impulsa la escuela de formación política “Semilla”, inaugurada el 13 de agosto de 2026, mientras otros sectores trabajan en la consolidación de una comunicación alternativa y en la vinculación de jóvenes.
La estrategia combina reorganización interna, relevo generacional, alianzas con sectores de centro, formación política y movilización social. El Pacto Histórico prevé una nueva movilización para el 24 de noviembre y busca convertir esa estructura en una plataforma electoral con presencia en los territorios donde la izquierda obtuvo mejores resultados.