Las tarjetas de crédito siguen ganando terreno en el bolsillo de los colombianos. Según reportes de la Superintendencia Financiera, al 31 de agosto de 2026 había 16,4 millones de plásticos vigentes en el país, distribuidos entre 28 entidades financieras: cerca de 1,4 millones más que un año atrás, cuando la cifra era de 15 millones.
De ese total, 13 millones corresponden a tarjetas emitidas por bancos, 3,39 millones a compañías de financiamiento y poco más de 36.000 a cooperativas financieras.
El producto también pesa cada vez más en los créditos de consumo nuevos. Un informe de TransUnion Colombia muestra que en el segundo trimestre de 2026 la tarjeta representó el 44 % de las originaciones del sistema financiero, siete puntos más que en el mismo periodo de 2025. Las originaciones crecieron 34 % en el último año, con un cupo promedio de $4,5 millones.
Quiénes están detrás del crecimiento
Las nuevas generaciones explican buena parte del avance. Los menores de 26 años pasaron de representar el 19,6 % de las nuevas originaciones hace un año al 26 % en 2026, mientras que el grupo de 26 a 40 años concentra el 40 % de estas operaciones. Además, el 78 % de las nuevas tarjetas del sistema financiero corresponde a personas con ingresos estimados de hasta 2,5 salarios mínimos mensuales.
Los bancos que más emiten
Cinco bancos concentran la mayor cantidad de originaciones: Bancolombia (2,7 millones), Nu Colombia (2,2 millones), Banco Falabella (1,9 millones), Davivienda (1,7 millones) y Davibank (1,5 millones). En emisión de nuevos plásticos, a la misma fecha se contabilizaban 425.463 tarjetas: 107.940 adicionales frente a 2025 (317.523) y 245.592 más que hace dos años (179.871).
Dónde se usa el plástico
El comportamiento del consumidor acompaña ese crecimiento. Según el informe de tendencias de consumo de Bancolombia, la tarjeta representa el 21 % del monto pagado en canales de consumo masivo y es el segundo medio de pago después de la débito. Las compras a una cuota pasaron del 63 % del monto en 2019 al 76 % este año, una recomposición que apunta a un uso más orientado al pago diario que al endeudamiento.
Por categorías, el producto concentra el 30 % del monto pagado en electrodomésticos y muebles, y el 22 % en restaurantes y bares. En entretenimiento alcanza el 36 %, con plazos más largos que incluyen cargos por música y vídeo, videojuegos, cine, software y publicidad digital.
En pagos programados, los cálculos de la firma Raddar muestran que un hogar gasta en promedio $375.000 al mes en suscripciones, cifra que puede subir a $427.000 si se suma el servicio de domicilios.
Para TransUnion, esa doble función —financiamiento y método de pago— convierte a la tarjeta en un producto de entrada al sistema financiero: facilita la rebancarización de las personas y les permite administrar su exposición al riesgo a través del cupo que les asignan las entidades.