Rusia y los países africanos cerraron una nueva etapa de acercamiento con la tercera Cumbre Rusia-África, celebrada los pasados 28 y 29 de octubre en Moscú. Al encuentro fueron delegaciones de 48 de los 54 países del continente, 22 de ellos representados por sus jefes de Estado, en un empresarial co-encabezado por el presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo de Burundi, Évariste Ndayishimiye, quien ejerce la presidencia rotatoria de la Unión Africana.
Putin defendió durante las sesiones el fortalecimiento de un mundo multipolar, con mayor participación de los países africanos en las decisiones internacionales, y ofreció ampliar la cooperación en agricultura, energía, infraestructura, tecnología y defensa.
El encuentro, además, llega en un momento de tensión global: es parte de la estrategia de Moscú para ampliar su influencia internacional y responder a las sanciones occidentales impuestas por la guerra en Ucrania, mientras otros potencias compiten por los mismos mercados y recursos.
Un plan de acción hasta 2029
Uno de los resultados principales fue la adopción de un plan de acción entre Rusia y la Unión Africana para el periodo 2027-2029, que establece prioridades de cooperación en educación, agricultura, tecnología, paz y seguridad.
Comercio en su punto más alto
La relación económica ocupa un lugar central en la agenda. Según cifras rusas, el intercambio comercial con África superó los 27.000 millones de dólares en 2025, frente a los 16.800 millones de 2019. Moscú busca ampliar sus exportaciones de cereales y fertilizantes, impulsar proyectos energéticos y participar en el desarrollo de infraestructura, además de fortalecer su presencia industrial y tecnológica en distintos países africanos.
Por su parte, los gobiernos africanos insistieron en que sus recursos agrícolas y minerales deben generar más empleos, industrialización y beneficios directos para sus poblaciones.
El mecanismo también tiene cara y sello históricos: la primera cumbre se celebró en Sochi en 2019 y la segunda en San Petersburgo en 2023, lo que consolidó un diálogo periódico. La cooperación, sin embargo, incluye asuntos sensibles, como la seguridad regional y la presencia militar rusa en algunos países del continente.
Más allá de los acuerdos anunciados, el encuentro refleja dos intereses que se refuerzan: el de Rusia por ampliar su influencers internacional y el de numerosos gobiernos africanos por diversificar sus socios económicos y políticos.