El sistema eléctrico colombiano volverá a apoyarse en las térmicas de carbón cuando el fenómeno de El Niño reduzca el nivel de los embalses, algo que se prevé a partir de diciembre. En épocas de escasez de agua, ese parque de generación puede aportar hasta el 50 % de la energía del país, según destaca el sector.
Colombia cuenta con una capacidad instalada de 1.620 megavatios a carbón, distribuidos en 14 plantas de cuatro departamentos. A plena capacidad, esas termoeléctricas consumen unas 18.000 toneladas diarias de mineral, cerca de 500.000 toneladas al mes, y en 2024 llegaron a cubrir hasta el 20 % de la demanda eléctrica diaria nacional.
“Solamente nos miran cuando llega un Niño. Cuando escasea el agua en el sector eléctrico, las térmicas son esenciales y las que nos salvan al final del día para superar un fenómeno de El Niño”, sostuvo Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de Andeg.
Cuellos de botella en el abastecimiento
El problema está en la producción del mineral. La pequeña minería, que atiende el 60 % de la generación a carbón, resultó golpeada en los últimos cuatro años por las medidas regulatorias e impositivas del gobierno de Gustavo Petro. “Las empresas están teniendo muchísimos problemas para entrar en plena capacidad como requiere la demanda de las térmicas a carbón”, alertó Carlos Cante, presidente de Fenalcarbón.
Un caso ilustrativo es el de Boyacá, donde la producción pasó de 2,5 millones a 1,5 millones de toneladas por el cierre temporal de minas. El propio Castañeda advirtió que hay que incentivar cuanto antes más minería en esa región, que la ve como la más complicada, mientras que Norte de Santander tiene una mejor condición.
La caída del suministro obligó a generadoras como la Compañía Eléctrica Sochagota, operadora de Termopaipa IV, a almacenar carbón para unos 60 días de operación. El respaldo continuo del sistema, sin embargo, redujo esos inventarios a 45 días. A eso se suma la deuda de Air-e por 2,5 billones de pesos, que sigue erosionando la liquidez de las térmicas para comprar combustible. “La situación no es fácil. Mientras tengan las líneas de crédito disponibles, seguirán operando para entregar la energía que necesita el país”, dijo Castañeda.
Nuevas plantas y financiamiento
Ante la demanda creciente, Andeg estima que Colombia necesita incorporar entre 1.000 y 1.500 megavatios de nueva generación firme en los próximos cinco años. Las termoeléctricas a gas siguen en la mesa, pero su desarrollo exige importar combustible ante la caída de la producción local; el carbón, en cambio, aparece como la opción más disponible por las reservas del país. “Esperamos aumentar esa capacidad de generación porque Colombia necesita nueva capacidad térmica que garantice energía firme y precios competitivos”, afirmó Castañeda.
El llamado del gremio encontró respuesta en el Gobierno. El viceministro de Minas, Luis Madriñán, destacó las reservas de Córdoba, Cesar y La Guajira —la región con mayor déficit energético hoy— para viabilizar proyectos: “No se pueden construir hidroeléctricas en este departamento, pero sí se pueden desarrollar nuevas térmicas de última generación”, dijo en referencia a La Guajira.
La ministra de Minas y Energía, María Nohemí Arboleda, ratificó el compromiso de entregar señales claras al sector: “Sé la importancia que tiene el carbón en nuestra matriz. Queremos que antes de que se acabe este gobierno tengamos noticias interesantes para toda esta industria”. El principal obstáculo para concretar las inversiones es el cierre financiero, por la renuencia de la banca comercial a fondear proyectos asociados al carbón; Castañeda sugirió buscar financiamiento institucional con apoyo del Gobierno Nacional para destrabar las iniciativas, y la ministra reiteró que el Ejecutivo trabajará en remover los obstáculos para asegurar la energía durante El Niño y sumar plantas que fortalezcan la seguridad energética.