La undécima edición del CaliLee – Festival Internacional del Libro de Cali 2026 tendrá un cierre inédito: un baile colectivo de lectores, convocado para este lunes 2 de noviembre a las 5:00 p. m. frente a la tarima Jacaranda, en el Bulevar del Río. Es la primera vez que el festival despide a su público con una actividad así, abierta a personas de todas las edades.
La dinámica propuesta por los organizadores es directa: cada asistente debe llegar con un libro —ese que relea sin cansarse o que marcó una etapa de su vida— para compartirlo mientras la literatura y la música ocupan el espacio público.
Qué libros caben en la despedida
Novelas, poemarios, cómics y cuentos tienen lugar en la cita, que busca reunir a lectores de distintas generaciones. Quien no tenga ejemplar propio puede acudir a los pabellones del festival, donde participan grandes casas editoriales, sellos independientes y editoriales universitarias, con la idea de que nadie quede fuera del encuentro.
La actividad recoge uno de los mensajes centrales de esta edición: la cultura como espacio de encuentro y recuperación para una ciudad que viene de jornadas difíciles. “Cali viene de unos días difíciles, duros, pero estar aquí nos resetea, nos activa, nos permite salud mental, salud social, salud ciudadana, porque también estamos compartiendo el espacio público”, dijo Paola Guevara, escritora, periodista y directora de CaliLee.
La programación de este lunes también contemplaba la presentación de A pesar de la catástrofe, bailamos, un título que condensa el espíritu de la edición y que, según el festival, adquiere un significado particular este año por los procesos de recuperación que atraviesa la ciudad.
Además del baile, quedan para lo que resta del día más de 40 actividades gratuitas, programadas hasta las 8:00 p. m. Entre ellas están la presentación de Los santos óleos, del escritor Francisco José Lloreda, y un conversatorio sobre El Camino del Agua, de la fotógrafa Marcela Bellini.
CaliLee es organizado por la Universidad del Valle, la Alcaldía de Santiago de Cali —a través de la Secretaría de Cultura y la Red de Bibliotecas Públicas— y la Fundación Spiwak.